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- Introducción.
La clase desarrolla que exige la nueva norma europea sobre infraestructura de recarga, cómo cambia el pago en los cargadores públicos, y por qué puede acelerar la expansión de los vehículos eléctricos en carretera.
- Que es el Reglamento AFIR.
El reglamento AFIR-Alternative Fuels Infrastructure Regulation es la nueva norma europea que establece objetivos obligatorios para desplegar más infraestructura de recarga y repostaje de combustibles alternativos en la Unión Europea. En el caso del coche eléctrico, esta normativa es muy importante, ya que no solo exige la instalación de más puntos de recarga, sino que también obliga a mejorar la experiencia de uso mediante requisitos relacionados con el pago, la transparencia de precios, la conectividad y la información al usuario. En resumen, el objetivo de la AFIR es que recargar un coche eléctrico en Europa sea más fácil, más homogéneo y menos confuso.
Hasta ahora, uno de los grandes frenos para muchos conductores no era solo la autonomía del coche, sino la propia red de recarga: falta de puntos en algunos corredores, aplicaciones distintas según el operador, precios poco claros y demasiada disparidad entre países. La AFIR entra justo ahí. Y lo hace con un enfoque muy práctico para el usuario final, ya que afecta tanto al despliegue de cargadores como a la forma de pagar y consultar información antes de enchufar el coche.
El Reglamento AFIR es la normativa europea sobre la infraestructura para los combustibles alternativos. Sustituye al marco anterior, basado en una directiva, y a diferencia de esta, se aplica directamente en los Estados miembros. Su objetivo es que la red europea de recarga y repostaje dé respuesta al crecimiento del vehículo eléctrico y de otras tecnologías de bajas emisiones.
La Comisión Europea resume el AFIR en tres grandes metas: garantizar una infraestructura mínima suficiente, asegurar la interoperabilidad y mejorar la información y las opciones de pago para el usuario. En el caso de la recarga pública para turismos y furgonetas, la norma establece también objetivos vinculados al parque circulante: al menos 1,3 kW de potencia pública por cada coche eléctrico de batería y 0,8 kW por cada híbrido enchufable. Esto cambia el enfoque, ya que no solo se tiene en cuenta el número de postes, sino también la potencia disponible en relación con el número de vehículos electrificados.

- Recarga de coches eléctricos.
Para el conductor, la consecuencia más visible es que la recarga pública debe facilitarse en la mayor medida posible. AFIR establece la obligatoriedad de contar con opciones de pago ad hoc, exentas de la firma previa de un contrato con un operador. Además, se exige transparencia en el precio y en los distintos componentes que lo conforman, aspecto que hasta ahora no siempre estaba claro en muchas redes.
En la práctica, esto implica que en los puntos públicos debe facilitarse el uso de tarjetas, dispositivos contactless o medios electrónicos ampliamente aceptados, de acuerdo con la potencia del cargador. Asimismo, se considera esencial facilitar la consulta del coste real de cada sesión antes de su inicio, incluyendo posibles recargos o tarifas adicionales. Para el usuario medio, este cambio es casi tan importante como disponer de más cargadores, ya que reduce significativamente una de las principales barreras de entrada al vehículo eléctrico.
Otro aspecto relevante a considerar es la digitalización. AFIR exige que los puntos de recarga de acceso público estén conectados digitalmente, lo que facilita el intercambio de datos, la visibilidad del estado del punto y una mejor integración con aplicaciones y servicios de movilidad. Esta sección se ha fortalecido significativamente con el Reglamento de Ejecución aprobado por la Comisión Europea en 2025, con el objetivo de estandarizar la disponibilidad y accesibilidad de los datos de infraestructura.
- Más cargadores en carretera.
El reglamento no se limita a la experiencia de pago. Asimismo, establece objetivos concretos de despliegue en la red transeuropea de transporte, denominada TEN-T. En lo que respecta a turismos y furgonetas, el marco europeo establece que, a partir de 2025, se debe contar con estaciones de recarga rápida de al menos 150 kW cada 60 kilómetros en los principales corredores de dicha red.
La norma establece objetivos específicos para vehículos pesados, nodos urbanos y otras infraestructuras energéticas. Sin embargo, para el conductor de turismo, lo primordial es que el viaje eléctrico sea cada vez más independiente de tramos mal cubiertos y más similar a una red continua en los ejes principales europeos. Este hecho no implica que todas las carreteras queden cubiertas de forma instantánea ni que las diferencias entre países desaparezcan, pero sí establece un estándar regulatorio significativamente más elevado.
- Cambios para el conductor.

Esta norma no se aplica únicamente a operadores y administraciones, sino que es de aplicación para todas las partes involucradas. Esta regulación ha sido concebida para facilitar la recarga de los vehículos, reduciendo la fricción especialmente durante los desplazamientos y fuera del entorno habitual del conductor. Esta situación concuerda con una realidad cada vez más evidente: la elección de un vehículo eléctrico no depende únicamente del automóvil en sí, sino también del entorno que lo rodea. Por lo tanto, es fundamental comprender plenamente factores como el ciclo WLTP y su impacto en la movilidad eléctrica.
- Cambios en España.
En España, AFIR ejerce presión desde dos frentes. En primer lugar, es imperativo acelerar el despliegue en corredores estratégicos y elevar la calidad de la red pública. En segundo lugar, se busca fomentar una experiencia más homogénea y transparente para el usuario a través de operadores y administraciones. Es importante destacar que la aplicación del reglamento europeo no es el único factor determinante, ya que también intervienen aspectos como permisos, conexión a red, inversión privada y programas de ayuda. Sin embargo, AFIR establece un estándar mínimo más riguroso.
En el contexto actual, esta situación puede traducirse, a largo plazo, en una menor dependencia de una única aplicación, una mayor certeza al realizar pagos y una mayor facilidad para viajar por corredores europeos siguiendo un patrón similar. Paralelamente, se mantendrá la relevancia de la recarga doméstica, especialmente para aquellos que estacionan en garajes.
- Preguntas frecuentes sobre el reglamento AFIR.
- ¿Qué significa AFIR?.
El término en cuestión es Alternative Fuels Infrastructure Regulation, el reglamento europeo que establece objetivos y requisitos para desplegar infraestructura de combustibles alternativos, incluida la recarga de vehículos eléctricos.
- ¿AFIR obliga a pagar con tarjeta en los cargadores?.
Obliga a que exista pago ad hoc y medios electrónicos apropiados para la recarga pública, sin depender de un contrato previo con un operador. En la práctica, esto simplifica significativamente la experiencia del usuario.
- ¿AFIR pone más puntos de recarga en todas las carreteras?.
Es importante destacar que este proceso no se lleva a cabo de manera automática ni inmediata. El objetivo principal de la iniciativa es establecer objetivos obligatorios, especialmente en la red TEN-T, con el fin de mejorar la cobertura y la potencia disponible en los principales corredores europeos.
- ¿Cómo afecta AFIR al usuario de coche eléctrico en España?.
Le afecta sobre todo en tres frentes: más presión para desplegar cargadores rápidos, más claridad en los precios y una recarga pública que debería ser más fácil de usar y comparar entre operadores.
Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado que exige la nueva norma europea sobre infraestructura de recarga, cómo cambia el pago en los cargadores públicos, y por qué puede acelerar la expansión de los vehículos eléctricos en carretera, hasta pronto.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















