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Diapositiva 1. Introducción.
La clase desarrolla como afectan los medicamentos en la conducción, que fármacos pueden afectar al volante, como leer el pictograma del envase, cuándo conviene no conducir, y las implicaciones en la gestión de la flota.
Diapositiva 2. Como afectan los medicamentos en la conducción.
- Medicamentos y conducción.
La creencia de que todos los medicamentos tienen efectos negativos en la conducción es un mito. Es importante destacar que no todos los medicamentos tienen el mismo efecto en cada paciente, y que la respuesta puede variar significativamente de un individuo a otro. Sin embargo, algunos tratamientos pueden ocasionar efectos secundarios como disminución de la atención, reflejos reducidos, falta de coordinación o reducción de la capacidad para tomar decisiones rápidas mientras se conduce.
El riesgo aparece, principalmente, al iniciar un tratamiento, al cambiar la dosis, al combinar varios medicamentos o al mezclarlos con alcohol. La Dirección General de Tráfico-DGT recomienda revisar siempre el prospecto, especialmente el apartado «Conducción y uso de máquinas», donde se indican las precauciones relacionadas con posibles efectos al conducir.
La relación entre medicamentos y conducción no puede simplificarse con una respuesta binaria. La determinación de la dosificación apropiada depende de una serie de factores, incluyendo el principio activo, el momento de la toma, la duración del tratamiento, la edad del conductor, su estado de salud y la sensibilidad individual.
Es importante destacar que los efectos de un medicamento pueden variar significativamente de una persona a otra, ocasionando somnolencia o mareos en algunas y no en otras. Asimismo, es posible que un medicamento apenas tenga efectos tras varios días de uso, pero sí los tenga durante las primeras tomas.
La DGT recomienda enfáticamente prestar especial atención al inicio del tratamiento o ante cambios en la dosificación. Asimismo, se aconseja cautela al combinar varios medicamentos, ya que esto puede incrementar el riesgo de efectos adversos e interacciones.
- Tipos de medicamentos que sí pueden afectar a la conducción.
Es imperativo ejercer cautela con ciertos grupos de medicamentos, ya que pueden incidir en el sistema nervioso central o interferir con funciones esenciales para la conducción.
Entre ellos se incluyen los ansiolíticos, hipnóticos, antidepresivos, antipsicóticos, antiepilépticos, algunos analgésicos potentes, relajantes musculares, antihistamínicos sedantes, medicamentos para el mareo, antigripales y ciertos tratamientos para la migraña.
Entre los efectos mencionados, se incluyen: somnolencia, lentitud de reacción, visión borrosa, vértigo, desorientación, falta de coordinación y menor capacidad de concentración.
Cabe señalar que esta medida no implica una prohibición universal para conducir en todas las circunstancias. Por consiguiente, es imperativo revisar el prospecto, consultar con un profesional sanitario y evaluar la respuesta del cuerpo antes de conducir.
- Medicamentos con efectos leves o variables.
Es importante destacar que no todos los medicamentos provocan somnolencia ni reducen la capacidad para conducir. Es importante destacar que muchos tratamientos convencionales no tienen efectos adversos si se administran en las dosis recomendadas y el paciente los tolera adecuadamente.
Asimismo, es importante destacar que ciertos medicamentos de uso frecuente exhiben una alta dependencia de su formulación. Un ejemplo ilustrativo son los antihistamínicos: los de mayor antigüedad tienden a inducir mayor somnolencia, mientras que algunos de reciente desarrollo presentan un efecto sedante menos pronunciado. Sin embargo, no están exentos de riesgo en todos los casos.
Un fenómeno análogo ocurre con los medicamentos antigripales y los tratamientos para el resfriado común. En ocasiones, se produce la combinación de diversos principios activos, tales como descongestionantes, antihistamínicos o antitusivos, lo cual puede resultar en efectos superiores a los anticipados. Por lo tanto, antes de conducir, es fundamental verificar si el envase contiene el pictograma de advertencia y leer el prospecto.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha comunicado que el pictograma de conducción se añadirá en los envases de los medicamentos que contienen principios activos que pueden afectar a la capacidad para conducir. Este símbolo no implica una prohibición automática de conducir, sino que sugiere la necesidad de consultar la información proporcionada en el prospecto.
- Factores que influyen en el impacto de los medicamentos.
El efecto de un medicamento en el conductor de un vehículo no se ve influenciado únicamente por la denominación del fármaco en cuestión. La dosis constituye uno de los factores más relevantes, ya que una cantidad mayor puede incrementar la somnolencia, el mareo o la pérdida de reflejos.
Asimismo, el momento de la toma resulta relevante en este contexto. Es importante tener en cuenta que ciertos medicamentos pueden tener un efecto más pronunciado en las primeras horas, mientras que otros pueden causar somnolencia al día siguiente, especialmente si se administran durante la noche.
Es importante destacar que la combinación con alcohol puede acarrear consecuencias perjudiciales para la salud. Es importante destacar que incluso cantidades mínimas pueden potenciar los efectos sedantes de determinados medicamentos y aumentar el riesgo de accidente. Asimismo, es imperativo ejercer cautela al combinar diversos fármacos, aun cuando todos hayan sido prescritos.
Ciertos factores, tales como la edad, el cansancio, la falta de sueño, algunas enfermedades y la conducción nocturna, pueden agravar el problema. Es importante destacar la diferencia entre la administración de un medicamento y su consumo antes de conducir.

- Efectos más frecuentes que pueden afectar la conducción.
Los efectos que suscitan mayor preocupación entre los conductores son aquellos que comprometen la capacidad de respuesta oportuna. La somnolencia es uno de los signos más conocidos, pero no es el único.
Asimismo, se ha observado la presencia de síntomas como mareos, visión borrosa, visión doble, sensación de vértigo, confusión, euforia, nerviosismo, pérdida de coordinación, dificultad para concentrarse o reflejos más lentos.
Estos síntomas pueden parecer leves cuando se está en reposo, pero en carretera las consecuencias pueden ser significativas. La capacidad de reaccionar con una décima de segundo más de anticipación puede tener un impacto significativo en situaciones críticas, tales como una frenada, la presencia de un peatón, una retención o un cambio brusco de carril.
La DGT ha emitido advertencias en diversas campañas sobre medicamentos comunes que pueden ocasionar somnolencia, mareos o disminución de reflejos.
- Como saber si un medicamento afecta a la conducción.
Existen actualmente cuatro categorías de fármacos en función de su efecto sobre la conducción:
- Categoría 0.
No tiene ningún efecto negativo ni altera la capacidad de conducción. No lleva pictograma de advertencia en su caja.
- Categoría I.
Supone una influencia leve sobre la capacidad de conducción. El riesgo es bajo, pero el paciente debe leer el prospecto y prestar atención a cómo se siente.
- Categoría II.
Posee una influencia moderada. El fármaco puede alterar los reflejos o la atención, por lo que se recomienda evaluar el estado antes de ponerse al volante.
- Categoría III.
Implica una influencia muy marcada sobre la conducción. En la gran mayoría de casos, se desaconseja totalmente conducir si se está bajo sus efectos, como ocurre con ciertos somníferos o ansiolíticos.
La relación de los fármacos autorizados en España con pictograma se revisa periódicamente y se puede consultar en la Web de la Agencia Española del Medicamento.
- El primer paso está en el envase.
En España, los medicamentos que pueden afectar a la conducción pueden estar provistos de un pictograma: un triángulo rojo con un coche negro dentro y la indicación de consultar el prospecto.
La Agencia Española del Medicamento indica que este pictograma tiene como objetivo captar la atención del paciente y remitirlo al prospecto, en el que se detalla el riesgo específico relacionado con la conducción y el uso de maquinaria.
- El segundo paso.
Es leer el apartado “Conducción y uso de máquinas”. Ahí se indica si el medicamento puede causar sueño, mareos, visión borrosa u otros efectos relevantes.
- El tercer paso.
Es preguntar al médico o al farmacéutico. Es muy importante hacerlo si se conduce de manera regular, si se trabaja con vehículos, si se combinan diversos tratamientos o si se han experimentado síntomas inusuales.

- Lista de medicamentos no recomendados para conducir.
Tomando en consideración el aspecto previamente mencionado, procederemos a examinar las clases de medicamentos que no se recomiendan para su consumo durante la conducción, así como los efectos adversos que pueden ocasionar en las personas.
- Hipnóticos: se suelen recetar para trastornos del sueño por lo que provocan somnolencia, una disminución de la atención y también de la capacidad de reacción. Algunos ejemplos son los zolpidem, eszopiclone o temazepam.
- Antipsicóticos: este grupo produce somnolencia al volante, mareos, agitación y cansancio. Aquí se incluyen aripiprazol (Abilify), clorpromazina o haloperidol.
- Para el Parkinson: en este caso también producen somnolencia, episodios repentinos de sueño, espasmos, visión borrosa o confusión. Algunos ejemplos son la selegilina (Zelapar), la rasagilina (Azilect) o la safinamida (Xadago).
- Antimigrañosos: de nuevo repite la somnolencia, además de mareos y debilidad. Podríamos citar el sumatriptán (Imitrex, Tosymra) o el rizatriptán (Maxalt).
- Antiepilépticos: empezaremos con somnolencia, mareos, visión borrosa, fatiga o sensación de debilidad. Estos son el Acido Valproico, la Carbamazepina o el Clobazan.
- Para la diabetes: en este caso sólo es hipoglucemia, concentración baja de glucosa en la sangre, que puede afectar bastante al conductor. Alguno de ellos son la glimepirida (Amaryl), la glipizida (Glucotrol) o el gliburide (Diabeta).
- Ansiolíticos: este tipo de medicamentos producen somnolencia, la disminución de la atención y de la capacidad de reacción. Como ejemplos tenemos el diazepam, el lorazepam, el alprazolam o el bromazepam.
- Antihistamínicos: recetados para las alergias suelen producir somnolencia, capacidad de reacción reducida y visión borrosa. De los más famosos están el Zyrtec, el Clarinex o Allegra.
- Antigripales y anticatarrales: en este caso es somnolencia, que como ves es el más común de todos. Muchos de estos salen en anuncios como Frenadol, Couldina o Bisogrip.
- Antidepresivos: aquí hay varias afecciones con nerviosismo, ansiedad, somnolencia, alteración de la coordinación o visión borrosa. Podríamos citar al Norpramin, la Doxepina o el Tofranil
- Afecciones oculares: al dispensarse sobre los ojos pueden provocar una visión borrosa. Uno de ellos es OcuSoft.
- Analgésicos: este es el último grupo que provoca sobre el organismo somnolencia, disminución de la capacidad de concentración y reacción, así como mareos. Los más conocidos son el ibuprofeno, el naproxeno o el dexketoprofeno.
Además, desde la DGT se recomienda prestar especial atención en los siguientes casos: inicio de un tratamiento, cambios en la dosis, uso simultáneo de varios medicamentos, situaciones de cansancio y en personas de la tercera edad. En caso de duda, se recomienda consultar con el médico o el farmacéutico.
- Tabla de medicamentos y posibles efectos al volante.

- No todos los medicamentos afectan igual a la conducción.
La generalización que sugiere que todos los medicamentos afectan negativamente a la conducción simplifica en exceso el problema. Existen tratamientos que no interfieren en la conducción o lo hacen de forma muy limitada, mientras que otros pueden reducir de manera significativa la seguridad.
Es fundamental evitar asumir nada. Es importante destacar que ciertos medicamentos pueden afectar la capacidad de conducir de manera segura y que no todos los medicamentos de venta libre son necesariamente inofensivos. Es importante señalar que ciertos medicamentos sin receta pueden ocasionar somnolencia o vértigo.
Asimismo, no se recomienda interrumpir un tratamiento por temor a conducir. Es crucial destacar que la interrupción de un tratamiento médico sin la debida consulta puede acarrear consecuencias más perjudiciales que la administración adecuada de los medicamentos. Se recomienda solicitar orientación profesional y, cuando sea pertinente, adaptar los horarios, las dosis o las opciones terapéuticas.
- Consejos antes de conducir si estás tomando medicación.
Antes de conducir, es esencial verificar si el medicamento contiene un pictograma de conducción, leer el prospecto y observar los efectos en el organismo durante las primeras tomas.
En caso de experimentar síntomas como sueño, mareo, visión borrosa o torpeza, se recomienda encarecidamente abstenerse de conducir. Asimismo, se recomienda encarecidamente abstenerse por completo del consumo de alcohol durante el tratamiento, ya que puede potenciar los efectos adversos.
En el contexto de viajes de larga distancia, es imperativo extremar la prudencia. Es importante señalar que el cansancio puede potenciar los efectos del medicamento y, por tanto, aumentar el riesgo. En tales circunstancias, la planificación de descansos, la hidratación adecuada y la abstención de conducir durante las horas nocturnas pueden ser medidas beneficiosas. Sin embargo, no se recomienda la utilización de tratamientos que induzcan a la somnolencia.
La seguridad del paciente depende tanto del medicamento como de la responsabilidad del conductor al valorar sus propios síntomas. En lo que respecta a la conducción, es imperativo abordar cualquier incertidumbre con la máxima cautela.
- Cuidado con el tratamiento de depresión, ansiedad, insomnio, gripe, alergias... e incluso con medicamentos comunes contra el dolor.
De este modo, se informa que la capacidad para conducir puede verse afectada por diversos medicamentos, tales como aquellos destinados al tratamiento de insomnio, ansiedad, psicosis o depresión, así como los indicados para casos de epilepsia, párkinson, alergias, gripe y catarro, alteraciones oculares e incluso los analgésicos como el ibuprofeno o el paracetamol.
Es importante señalar que todos estos fármacos pueden tener efectos adversos, a los cuales el conductor debe prestar especial atención, como somnolencia, dificultad para concentrarse o para permanecer alerta, alteraciones de la visión –doble o borrosa–, sensación de vértigo, lentitud de reacción, alteraciones de la coordinación, sensación de inestabilidad, mareos...
- Preguntas frecuentes sobre medicamentos y conducción.
- ¿Todos los medicamentos afectan negativamente a la conducción?.
No. No todos los medicamentos tienen el mismo impacto en la conducción, ni lo hacen de igual manera. Algunos de estos agentes no interfieren en el volante, mientras que otros pueden ocasionar somnolencia, mareo, visión borrosa o menor capacidad de reacción.
- ¿Qué significa el pictograma del coche en una caja de medicamentos?.
Es importante señalar que este medicamento puede tener efectos sobre la capacidad de conducir o el uso de maquinaria. Esta medida no conlleva una prohibición automática, pero sí requiere la lectura del prospecto y la adopción de medidas de precaución adicionales.
- ¿Puedo conducir si tomo antihistamínicos?.
La respuesta a esta pregunta depende del tipo de antihistamínico y de su efecto en el paciente. Algunos de estos productos pueden ocasionar somnolencia, especialmente los de mayor antigüedad. Se recomienda consultar con un profesional de la salud o un farmacéutico y revisar el prospecto antes de conducir.
- ¿Qué hago si un medicamento me da sueño?.
No conduzcas mientras notes somnolencia, mareo, falta de atención o reflejos lentos. Se recomienda consultar con el médico o farmacéutico para evaluar los horarios de administración, ajustar el tratamiento o considerar alternativas.

Diapositiva 3. Legalidad de la conducción y medicamentos.
- ¿Tengo que comunicar a mi compañía que estoy tomando medicamentos?.
Un conductor no está obligado a informar a su empresa sobre la medicación que toma, ya que se trata de un asunto de índole íntima y personal. Es importante destacar que los datos médicos son de carácter estrictamente confidencial. La empresa no está facultada para exigirle que revele los detalles de su tratamiento médico.
Sin embargo, es importante destacar que existe una obligación legal de no conducir si el medicamento afecta la capacidad para conducir de manera segura, ya sea por somnolencia, mareos o falta de reflejos.
Si el tratamiento afecta a su capacidad de reacción, es posible que se requiera un informe médico favorable o la adaptación de su permiso de conducción para cumplir con la normativa legal.
Su empresa debe estar al tanto de que usted está tomando medicación. Si su tratamiento requiere adaptaciones en su jornada laboral o horario, o si necesita una baja médica, el trabajador deberá justificar dicha circunstancia mediante los partes médicos oficiales pertinentes para gestionar el ámbito laboral.
- ¿Está prohibido conducir si tomo medicamentos?.
Por norma general no, sin embargo, es imprescindible contar con una prescripción médica para poder adquirir dichos medicamentos, los cuales deben tener una finalidad terapéutica y no pueden tener efectos negativos en la conducción.
- ¿Pueden sancionarme por ello?.
En España, conducir bajo los efectos de medicamentos que limiten la capacidad se considera una infracción grave, sancionada con multas de hasta 1.000 euros y la retirada de 6 puntos.
En caso de que se detecte una presencia de dicho compuesto en un control de carretera, será imprescindible disponer de la receta del medicamento psicotrópico, así como del informe médico que sustente su prescripción, a efectos de justificar dicha circunstancia.
Ciertamente, la persecución de este tipo de conductas se revela como una tarea ardua, debido a la ausencia de pruebas de diagnóstico para psicofárcos, lo que redunda en la imposición de sanciones escasas. La detección de los mismos se llevaría a cabo mediante un análisis de sangre, tras el cual el conductor estaría obligado a justificar la prescripción de los fármacos mencionados.
- Renovación del carnet de conducir.
En lo que respecta a la obtención o renovación de permisos, se recomienda informar sobre el seguimiento de un tratamiento médico que no afecta a la capacidad de conducir. Esta medida garantizará que, en caso de un accidente, la aseguradora no cuestione la cobertura del seguro.
La DGT establece que, a partir de 2025, los conductores que estén tomando ciertos medicamentos deberán presentar un informe médico favorable antes de renovar su permiso de conducción. En ausencia de dicha certificación, no se contemplará la posibilidad de una prórroga. La advertencia abarca tratamientos como la insulina, la medicación psiquiátrica y la utilizada para la apnea del sueño.
Actualmente, se considera que 35 enfermedades son incompatibles con la conducción si no se presentan los documentos médicos correspondientes. En los casos de demencia o epilepsia, la renovación puede ser denegada directamente. No obstante, aun cuando se disponga de tratamientos de control, será imperativo evaluar la autorización con una duración reducida o llevar a cabo una revisión adicional.
En caso de que el paciente esté tomando alguno de los siguientes medicamentos como insulina, psiquiátricos, para apnea, etc., es crucial anticiparse y solicitar el informe favorable correspondiente. Asimismo, es imperativo respetar los plazos mínimos establecidos. En situaciones como trasplantes o tratamientos críticos, será necesario esperar un tiempo obligatorio antes de renovar, así como estar preparado para vigencias reducidas. Es preciso tener en cuenta que, en el caso de algunas patologías, las renovaciones solo son posibles por un período de uno o dos años.

Diapositiva 4. Implicaciones en la gestión de la flota.
La principal consecuencia de tomar medicamentos es que puede provocar un accidente de tráfico por los efectos secundarios que tienen, con las posibles lesiones para el conductor, viajeros del vehículo, ciclistas o peatones, además del coste de la reparación y el tiempo que el vehículo está parado sin prestar el servicio.
Se recomienda implementar las siguientes medidas.
- Formación a los conductores.
Un conductor no está obligado a informar sobre la medicación que toma, por lo que hay que impartirle formación para que conozca los efectos de los medicamentos, y si es posible lo comunique a la compañía para tomar las medidas adecuadas como cambios en la jornada laboral, horarios, o una baja.
Tiene que conocer por ejemplo que necesita una prescripción médica, no mezclar con alcohol, no conducir si tiene mareos o somnolencia, revisar el prospecto o el pictograma de advertencia del coche triangular en la caja del medicamento etc.
Hay conductores que son reacios a comunicar que toman medicamentos por diversas razones como que pueden perder su trabajo, hay que comunicar que si la compañía quiere conocerlo es para tomar las medidas adecuadas para protegerle y evitar accidentes de tráfico.
El conductor tiene que conocer que conducir bajo los efectos de medicamentos que limiten su capacidad se considera una infracción grave, castigada con multas de hasta 1.000 euros y la retirada de 6 puntos.
- Establecer un protocolo de actuación.
Hay que establecer un protocolo de actuación si el conductor tiene mareos, visión borrosa etc.
Si se producen antes de conducir se recomienda que el conductor lo comunique al gestor de flotas y no conduzca.
Si se produce durante la conducción, tiene que parar lo antes posible, en el arcén de la carretera y comunicarlo al gestor de flotas.
Puede que transcurrido un tiempo se encuentre mejor y pueda seguir conduciendo, o si no mejora tenga que ser trasladado a urgencias al hospital o a su domicilio.
- Conocer que medicamentos tienen efectos negativos.
El gestor de flotas tiene que conocer que medicamentos tienen efectos negativos para la conducción, para tomar las medidas apropiadas con los conductores.
En España se puede consultar en la Web de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
- Seguro del vehículo.
Si el accidente se produce porque el conductor está bajo los efectos de medicamentos que limitan su capacidad, puede que tengamos problemas con el pago de la indemnización del seguro. El seguro puede denegar la indemnización por este motivo.
Diapositiva 5. Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado como afectan los medicamentos en la conducción, que fármacos pueden afectar al volante, como leer el pictograma del envase, cuando conviene no conducir, y las implicaciones en la gestión de la flota, hasta pronto.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















