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15 de septiembre de 2026

Un estudio demuestra que los camiones eléctricos son en el 90% de los casos son más rentables que los diésel

            El precio de adquisición constituye uno de los principales obstáculos para la sustitución de los camiones diésel por eléctricos. Sin embargo, es preciso señalar que la contemplación exclusiva de este aspecto puede ofrecer una representación distorsionada de los costes reales del vehículo. Un reciente estudio publicado concluye que, para el año 2030, la adopción de camiones eléctricos de batería en Europa podría resultar en un ahorro significativo en los costos totales de propiedad en comparación con los camiones diésel. Este análisis proyecta que el costo de propiedad de los camiones eléctricos de batería podría ser hasta un 70% más bajo para un 90% de las actividades de transporte pesado por carretera en el continente. 

            La investigación se ha llevado a cabo mediante el análisis de una base de datos de gran envergadura. Los autores del estudio han utilizado perfiles reales derivados de microdatos correspondientes a más de 4 millones de camiones europeos, teniendo en cuenta las diferencias entre países, tipos de vehículos, kilómetros anuales y patrones de utilización. Asimismo, se han incorporado previsiones sobre precios de vehículos y energía, evolución tecnológica, regulación e infraestructura de carga, con el objetivo de evaluar la viabilidad económica de la sustitución del diésel por el eléctrico en determinadas operaciones.

Hasta el 91% de la actividad podría ser más barata con un eléctrico.

            El escenario principal del estudio ofrece una ventaja significativa a los camiones eléctricos equipados con baterías de tamaño reducido. En el año 2030, estos vehículos serán competitivos en un 91% de los kilómetros recorridos por el transporte pesado analizado, en comparación con el diésel. Los vehículos eléctricos equipados con baterías de mayor capacidad, a pesar de su mayor costo de adquisición y consumo energético, alcanzarían una competitividad económica para aproximadamente el 69%.  La explicación de dicha situación radica principalmente en los costes de funcionamiento. Los investigadores estiman que los camiones eléctricos continuarán siendo más caros que los diésel durante los próximos años, principalmente debido al costo de las baterías. No obstante, su mayor eficiencia y su menor coste energético pueden compensar la inversión inicial a medida que aumenta el kilometraje. Como referencia, el estudio proyecta para el año 2030 un consumo aproximado de 110 kWh/100 km para un camión eléctrico articulado de batería grande, en comparación con los 227 kWh/100 km de energía requeridos por una alternativa eléctrica equipada con pila de combustible de hidrógeno.

            En consecuencia, mientras más tiempo opera un camión, mayor es la ventaja que ofrece el camión eléctrico. En el escenario más favorable, prácticamente todos los perfiles analizados resultarían competitivos económicamente en 2030 y el ahorro frente al diésel podría alcanzar 0,50 euros por kilómetro. Sin embargo, el estudio también contempla un escenario desfavorable para la electrificación, en el que únicamente el 14% de los kilómetros serían competitivos utilizando una batería pequeña y apenas el 3% con una grande. Por lo tanto, no se trata de una predicción única, sino de un abanico condicionado por la evolución de costes, tecnología y energía.

El problema es poder cargar todos esos camiones.

            La viabilidad económica de una operación no garantiza su factibilidad inmediata con un vehículo eléctrico. En este contexto, se identifica una limitante significativa que ha sido identificada por los investigadores: la autonomía y la infraestructura de carga. Al introducir las distancias máximas recorridas diariamente y el despliegue de cargadores rápidos previsto hasta 2030, se concluye que únicamente entre el 21 y el 25% de la actividad de transporte podría ser simultáneamente viable desde un punto de vista económico y operativo.

            Incluso en este escenario, la proporción de vehículos eléctricos superaría significativamente las expectativas establecidas por los objetivos europeos actuales. De acuerdo con las estimaciones de los investigadores, se prevé que para el año 2030 sea factible reemplazar de manera rentable y eficiente aproximadamente el 25% de los camiones diésel actuales por modelos eléctricos de batería pequeña, mientras que un 18% de estos vehículos podría ser sustituido por eléctricos de batería grande. Como referencia comparativa, los objetivos europeos de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) implicarían que, para esa fecha, la cuota de camiones eléctricos sobre la flota total sería de apenas entre el 5% y el 9%. 

            La situación experimenta cambios de manera progresiva y continua, a medida que se implementan mejoras en la infraestructura. En el año 2035, se estima que entre el 63% y el 77% de los kilómetros recorridos por vehículos pesados podrán ser cubiertos de manera técnica y económicamente viable mediante el uso de camiones eléctricos. En el año 2040, esta proporción ascendería hasta el 77-90 %. El despliegue estratégico de cargadores rápidos, especialmente a lo largo de la red transeuropea, resulta por tanto decisivo. Es imperativo disponer de más puntos de alta potencia que permitan, además, utilizar baterías más pequeñas y abaratar los propios vehículos.

El hidrógeno lo tendría bastante más difícil.

            El estudio de Nature Communications también analiza los camiones eléctricos de pila de combustible, y sus conclusiones resultan menos favorables. El hidrógeno presenta ventajas operativas debido a su mayor autonomía y a la celeridad del repostaje. Sin embargo, su menor eficiencia y el coste del combustible en sí mismo dificultan que pueda competir en el mercado en términos económicos. En el año 2030, el gas natural solo superaría al diésel bajo las hipótesis más favorables, y aun entonces, los ahorros resultantes serían inferiores a la mitad de los proyectados para los vehículos eléctricos de batería.

            Al comparar directamente los vehículos eléctricos de batería e hidrógeno, este último resulta más competitivo únicamente en una combinación muy concreta: que las baterías evolucionen peor de lo esperado, que la electricidad continúe siendo cara y, simultáneamente, que las pilas de combustible progresen favorablemente y que el hidrógeno verde alcance precios excepcionalmente bajos. En el año 2025, el número de camiones de hidrógeno N2 y N3 en toda la Unión Europea alcanzaba apenas los 335, en comparación con más de 35.000 vehículos eléctricos de batería. 

            Por lo tanto, la conclusión del estudio no sugiere que todos los transportistas deban sustituir inmediatamente sus camiones diésel. Es posible que la economía supere el obstáculo que representa para la implementación de este proyecto, y que esto ocurra antes de lo esperado. En el escenario central, se prevé que los vehículos eléctricos puedan resultar más asequibles en la mayoría de las operaciones para el año 2030. Sin embargo, el principal desafío radica en garantizar una autonomía suficiente y, especialmente, una red de carga rápida que permita aprovechar plenamente esta ventaja económica en carretera.

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