El Detroit Electric Model 75B de 1918 tenía 42 baterías, 4,3 CV y 129 km de autonomía.
25 de agosto de 2026

La regulación de la conducción autónoma de nivel 3 y 4

            Las marcas deberán abstenerse de asegurar que sus vehículos son capaces de conducir sin intervención humana. Los sistemas más avanzados deberán demostrar, mediante documentación, simulaciones y pruebas reales, que su funcionamiento ofrece, como mínimo, la misma seguridad que la de un conductor competente y atento.

            Este nuevo criterio establece una referencia concreta para evaluar tecnologías que anteriormente se presentaban con capacidades y limitaciones difíciles de comparar. Asimismo, se requerirá a los fabricantes su responsabilidad en cuanto a la seguridad del sistema durante toda la vida útil del vehículo, desde sus primeras fases de diseño hasta las actualizaciones que reciba tras su comercialización.

Los vehículos autónomos serán comparados con un conductor humano.

            La exigencia forma parte de la norma obligatoria GB 44721-2026, aprobada en China para los vehículos de las categorías M y N equipados con conducción automatizada de nivel 3 y nivel 4. Su aplicación está prevista para el 1 de julio de 2027 y no incluirá las funciones de aparcamiento automático, que se regularán por separado.

            En el nivel 3, el vehículo está capacitado para asumir la conducción dentro de unas condiciones predeterminadas, siempre y cuando sea capaz de devolver el control al conductor. En consecuencia, los vehículos deberán verificar que el conductor esté disponible para intervenir, notificarle con claridad y gestionar de manera segura tanto la activación como la desactivación del sistema. 

            Para ello, las marcas deberán validar dichas funciones mediante una combinación de simulaciones, ensayos en pistas cerradas y pruebas en carreteras abiertas. El proceso se llevará a cabo en colaboración con organismos externos, quienes realizarán comprobaciones adicionales y revisarán el expediente de seguridad de cada vehículo.

Las marcas tendrán que explicar qué puede hacer realmente el coche.

            Otro de los objetivos primordiales es reducir el uso impropio de dichas tecnologías. Los fabricantes deberán especificar en qué vías, velocidades y condiciones puede funcionar cada sistema, cuáles son sus limitaciones y qué responsabilidades continuará teniendo el conductor. La información será exhibida en el manual, en las páginas oficiales de la marca y directamente en las pantallas del vehículo.

            La regulación exigirá que cada compañía disponga de mecanismos para detectar riesgos, investigar posibles fallos y mejorar el sistema tras su lanzamiento. En consecuencia, la homologación inicial dejará de ser el único control y la seguridad deberá supervisarse durante la producción y mientras los vehículos permanezcan en circulación. 

             En el año 2025, China inició la elaboración de esta norma, enmarcándola en un contexto más amplio destinado a regular el acelerado desarrollo del vehículo conectado. La iniciativa se presenta en consonancia con la aprobación, prevista para junio de 2026, del primer marco mundial de Naciones Unidas para los sistemas de conducción automatizada. Este marco establece requisitos comunes con el objetivo de facilitar el despliegue de vehículos capaces de circular sin necesidad de supervisión permanente.

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