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Reparar un coche eléctrico cuesta un 23% más que uno de gasolina.

            Si bien un vehículo eléctrico implica un menor costo de mantenimiento en comparación con uno equipado con un motor térmico, y por lo tanto tiene un precio más bajo, el costo de reparación de un automóvil eléctrico se ha afectado significativamente al de uno con motor de combustión. Sin embargo, en la práctica, actualmente la reparación de un vehículo con batería cuesta un 23% más que la de un automóvil equipado con motor de gasolina o diésel.

            Esta afirmación no es una opinión personal, sino el resultado de un análisis exhaustivo realizado por expertos en la materia. Según lo revelado por el último estudio realizado por BCA Expertise, consultora del grupo líder en Europa en el ámbito de las ventas de vehículos de ocasión y subastas, que abarcó un total de 2,7 millones de siniestros y reparaciones, existen motivos insólitos que determinan que la reparación de un vehículo eléctrico (VE) conlleva un costo significativamente mayor.

No es culpa de la batería.

            En numerosos casos y estudios previos, se ha señalado a la batería como el principal factor que contribuye al mayor costo de reparar un vehículo eléctrico. Sin embargo, en la actualidad, con la reducción significativa del coste de la batería, esta no puede considerarse la principal causa. La batería, que representa entre el 30 y el 40% del coste total de un vehículo eléctrico (EV), es apenas uno de los factores que explican que el costo de reparación de un vehículo eléctrico es un 23 % superior. 

            Analicemos los datos del estudio: según los datos de BCA Expertise, en un período de tres años, la proporción de accidentes que involucran a vehículos eléctricos y electrificados —el estudio agrupa a todos los vehículos con batería en una misma categoría— ha experimentado un incremento significativo, alcanzando el 12,5 % en el año 2025. Cabe señalar que, junto a ello, se ha producido un incremento notable en el primer dato de los insólitos: la diferencia de coste de reparación entre un vehículo eléctrico y uno térmico ha experimentado un aumento significativo, pasando del 13,7% al 23,2%.

Los motivos son inusuales.

            Ante este dato, desde la consultora se abordó el estudio desde tres perspectivas: las características de los vehículos —entre ellas, por supuesto, la incidencia de la batería—, el proceso de reparación y la naturaleza del siniestro.

            En este punto, se presentan las razones inusuales que justifican este incremento del 23%. Según el informe mencionado, en la mayoría de los casos, los vehículos eléctricos o electrificados son más recientes que los de propulsión térmica y, por lo general, pertenecen a un segmento superior, e incluso a una marca de lujo. Este servicio se abona directamente en el taller.

            No obstante, cabe señalar un motivo adicional de naturaleza inusual: los accidentes de vehículos eléctricos suelen ocurrir en áreas donde la densidad de población es mayor, a diferencia de los vehículos de propulsión térmica, que presentan una distribución más homogénea en términos de accidentabilidad. Por lo tanto, los accidentes relacionados con los vehículos eléctricos tienden a ocurrir en áreas con mayor poder adquisitivo, lo que resulta en costos de reparación más elevados debido a la mano de obra especializada. 

            En este sentido, es importante considerar que los propietarios de vehículos eléctricos suelen recurrir a talleres especializados o servicios oficiales de su fabricante debido a la tecnología avanzada y la reciente introducción de estos vehículos al mercado. En contraste, los propietarios de vehículos térmicos a menudo optan por talleres generalistas. Este incremento en los costos laborales ha sido estimado en 13,2 euros por hora, de acuerdo con los datos recabados en el presente estudio.

           Prosigamos con la enumeración de motivos insólitos, de los cuales aún perduran varios. Otro aspecto relevante es el mayor peso de un vehículo eléctrico, atribuible principalmente a la batería. Este factor a menudo agrava las consecuencias de los accidentes y origina reparaciones más costosas.

Y, indudablemente, el último de los motivos insólitos es aquel en el que menos reparamos. Este aspecto está relacionado con el valor más significativo de un vehículo eléctrico.

            Hemos observado que el valor medio de un vehículo eléctrico es superior al de un vehículo térmico, que generalmente también tiende a ser más antiguo. De acuerdo con lo señalado por BCA Expertise, la estimación promedio del valor de un vehículo eléctrico es de 15.000 euros, lo que implica que las probabilidades de que la aseguradora lo declare como un siniestro son significativamente menores en comparación con un vehículo térmico, cuyo valor medio es de 5.200 euros, como lo confirma el presente estudio. 

            En última instancia, esto implica que los vehículos eléctricos tienden a sufrir el mismo número de accidentes, con una tasa de incidencia similar, independientemente del costo de la reparación. Por consiguiente, el coste puede llegar a ser hasta un 23% superior.

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