
La electrificación de los camiones diésel utilizando un semirremolque eléctrico
La electrificación del transporte pesado se enfrenta a un obstáculo significativo: el elevado coste de reemplazar las actuales flotas diésel por camiones eléctricos de nueva generación. Por ello, mientras los fabricantes se centran en el desarrollo de vehículos de baterías con mayor capacidad, una empresa emergente estadounidense propone un enfoque innovador: en lugar de reemplazar el camión, sugiere la electrificación parcial mediante un remolque motorizado equipado con una batería de gran capacidad, ubicada entre la cabeza tractora y el semirremolque.
La empresa, denominada Revoy, ha captado recientemente 27 millones de dólares de inversores para acelerar el desarrollo y la comercialización de esta tecnología. La solución propuesta recibe el nombre de electric truck dolly y consiste en una plataforma autopropulsada que se acopla al enganche de quinta rueda estándar de cualquier tractora.
Menos consumo y un 85 % menos de emisiones.
A diferencia de un remolque convencional, este módulo incorpora un eje motriz eléctrico alimentado por una batería de 575 kWh de química LFP (litio-ferrofosfato), una capacidad comparable a la de muchos camiones eléctricos de gran tonelaje. El sistema permite la integración de asistencia eléctrica en un camión diésel durante la marcha, sin requerir modificaciones en su mecánica original, lo que resulta en una reducción significativa del consumo de combustible y de las emisiones contaminantes.
El funcionamiento es bastante directo: cuando el conductor acelera, el sistema interpreta la demanda de potencia y el eje eléctrico proporciona el par necesario para mover el conjunto, liberando así al motor diésel de parte de su carga. Durante las fases de frenado, el motor eléctrico se convierte en un generador, lo que permite la recuperación de energía a través de la frenada regenerativa y la recarga parcial de la batería. Este proceso se lleva a cabo de manera automática, sin necesidad de que el conductor realice ajustes en su estilo de conducción habitual.
Según Revoy, el sistema puede propulsar un conjunto articulado de hasta 36,3 toneladas durante un rango de entre 320 y 400 kilómetros en modo eléctrico, dependiendo del tipo de recorrido. La empresa garantiza que esta asistencia permite reducir las emisiones de dióxido de carbono hasta en un 85%, al tiempo que se optimiza significativamente la eficiencia en el consumo de combustible. En condiciones normales, un camión pesado estadounidense consume entre 29 y 39 litros de diésel cada 100 kilómetros, mientras que con el sistema de Revoy esa cifra podría reducirse hasta niveles equivalentes de entre 6 y 12 litros.

No se compra, es mediante suscripción.
Cabe señalar que uno de los aspectos más destacados del proyecto es la combinación de tecnología y modelo de negocio, lo cual representa una innovación significativa en el ámbito empresarial. En lugar de la venta directa del semirremolque, Revoy ofrecerá el servicio mediante una suscripción por kilómetro recorrido. La empresa se hará cargo de las plataformas eléctricas y las pondrá a disposición de las flotas cuando operen en corredores donde exista infraestructura de intercambio. De esta manera, los transportistas no tendrán que realizar una gran inversión inicial para electrificar parte de su actividad, lo cual constituye uno de los principales frenos para la adopción masiva de camiones eléctricos.
La recarga supone un cambio significativo respecto al modelo habitual, ya que, en lugar de conectar el vehículo a un cargador de alta potencia durante largos periodos, Revoy tiene previsto desplegar estaciones en las que el módulo pueda sustituirse por otro completamente cargado en menos de cinco minutos. El procedimiento en cuestión guarda similitud con el intercambio de baterías empleado por determinadas marcas de automóviles y motocicletas eléctricas, tales como NIO o Silence, si bien se ha adaptado al transporte pesado. La compañía estima que este sistema mitiga uno de los principales inconvenientes del vehículo industrial eléctrico: el tiempo de inmovilización requerido para recargar las baterías.

El módulo incorpora, asimismo, diversos sistemas electrónicos de asistencia que van más allá de la propulsión. Entre las características del sistema se incluyen el control para evitar el efecto tijera, asistencia frente al vuelco, detección de vehículos en el ángulo muerto e incluso funciones que facilitan las maniobras marcha atrás. El objetivo principal de este proyecto es doble: por un lado, reducir el consumo de combustible y, por otro, aumentar la seguridad durante la conducción.
La reciente ronda de financiación, que ascendió a 27 millones de dólares, eleva la inversión total captada por Revoy a 41 millones de dólares. Con el propósito de iniciar sus operaciones comerciales este mismo año, la empresa ha dispuesto de los recursos necesarios para llevar a cabo sus planes de expansión. El proyecto se llevará a cabo en una ruta de aproximadamente 320 kilómetros cerca de Portland, en el estado de Oregón. Para ello, se contará con una pequeña flota inicial de cuatro plataformas eléctricas. Paralelamente, se está trabajando en una segunda generación del sistema que utilizará una batería más pequeña y económica, manteniendo una autonomía similar con el fin de reducir costes y facilitar su expansión.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.



















