Los sistemas ADAS pueden evitar el 20% de los accidentes de tráfico.
23 de agosto de 2026
Como quitar los gases de escape para pasar la ITV.
24 de agosto de 2026

El uso del biometano y el hidrógeno en sectores donde no se pueda electrificar los vehículos

            La transición energética europea se ve impulsada por la implementación de paneles solares, aerogeneradores y baterías de gran capacidad. Sin embargo, Europa comienza a reconocer que no es posible resolver todos los problemas simplemente electrificándolos. El biometano y el hidrógeno vuelven a ser considerados en la ecuación, aunque con una diferencia importante respecto a las grandes expectativas de hace unos años: actualmente se busca utilizarlos de manera específica en aquellos lugares donde son viables. 

            El motivo de esta decisión es de carácter eminentemente práctico. La demanda de electricidad está experimentando un crecimiento sostenido, impulsado por la electrificación, la inteligencia artificial, la digitalización y la relocalización industrial. En paralelo, Europa se muestra preocupada por su dependencia de combustibles importados. De acuerdo con un reciente análisis realizado por Reuters, se ha identificado que las áreas de renovables, almacenamiento, redes eléctricas, biométano e hidrógeno requerirán de inversiones significativas para adaptarse a este nuevo escenario.

El biométano tiene una ventaja: ya existen las tuberías.

            El biométano presenta una característica sumamente interesante. Este gas se obtiene tras un riguroso proceso de depuración del biogás generado a partir de materia orgánica. Su uso como sustituto renovable del gas natural representa una contribución significativa al desarrollo de energías sostenibles.

            Esto implica que es posible aprovechar parte de la infraestructura gasista ya existente, incluyendo redes y determinados equipos, evitando así tener que construir desde cero todo el sistema necesario para distribuir la energía. Además, su capacidad de almacenamiento y consumo en respuesta a la demanda lo distingue de fuentes variables como la energía solar o eólica. 

            La Comisión Europea ha establecido el objetivo de alcanzar una producción de 35.000 millones de metros cúbicos anuales de biométano para el año 2030, como parte de su estrategia para reducir la dependencia de gas fósil. Para lograr este objetivo, se estima que se requerirán inversiones cercanas a los 37.000 millones de euros. La materia prima puede proceder, entre otras fuentes, de residuos agrícolas y orgánicos, proporcionando además una salida energética a materiales que de otro modo tendrían que gestionarse como residuos.

El hidrógeno, en determinados sectores.

            En el caso del hidrógeno, se está produciendo un fenómeno distinto. Hace unos años, se consideró como posible combustible para una amplia variedad de aplicaciones, que incluían desde el sector del automóvil hasta la calefacción doméstica. En la actualidad, las inversiones están adoptando un enfoque mucho más selectivo, centrado especialmente en refinerías, química e industria pesada, donde la sustitución directa de los combustibles fósiles mediante electricidad puede resultar más compleja.

            Según lo señalado por la Agencia Internacional de la Energía, la demanda global de hidrógeno superó los 100 millones de toneladas en el año 2025, sin embargo, el hidrógeno de bajas emisiones representa aún una parte mínima del total. Los elevados costes, la falta de infraestructura y, en particular, la ausencia de compradores comprometidos siguen siendo factores que frenan el desarrollo de numerosos proyectos. 

            Por esta razón, los proyectos que progresan son aquellos que se enfocan en una demanda industrial específica y asegurada, en lugar de desarrollar instalaciones de gran escala con la esperanza de encontrar posteriormente compradores.

Para la movilidad tampoco habrá una única solución.

            Esta especialización también contribuye a la comprensión del futuro del transporte.

            La batería ha demostrado una eficiencia notable en turismos, motos, autobuses y otros vehículos que pueden ser recargados de manera regular. Sin embargo, a medida que aumenta el peso, las distancias o la dificultad para detener un vehículo durante largos periodos, puede resultar más aconsejable estudiar alternativas.

            El hidrógeno de bajas emisiones sigue contemplándose, por ejemplo, para determinadas aplicaciones de transporte pesado y larga distancia, aunque su penetración actual sigue siendo reducida.

            La transición energética europea está adquiriendo progresivamente un carácter más cooperativo, con un enfoque en la distribución de funciones y responsabilidades en lugar de en la selección de una tecnología específica como ganadora. 

            Electricidad y baterías allí donde sean más eficientes; biométano donde pueda aprovecharse la infraestructura existente; e hidrógeno en actividades industriales o de transporte donde electrificar directamente sea especialmente difícil.

 

 

Contenido Relacionado

10 de agosto de 2026
Que es el CAP y por que es obligatorio para algunos conductores profesionales.
Descubre qué es el CAP y por qué es obligatorio para algunos conductores profesionales en el sector del transporte.
9 de agosto de 2026
La electrificación de los camiones diésel utilizando un semirremolque eléctrico.
La electrificación de los camiones diésel utilizando un semirremolque eléctrico ofrece soluciones para un futuro más limpio y eficiente.
Este sitio está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo. Cambia a una clave de sitio de producción en remove this banner.