El mantenimiento del vehículo eléctrico.
22 de agosto de 2026

Los sistemas ADAS pueden evitar el 20% de los accidentes de tráfico

            Los sistemas de asistencia a la conducción se han convertido en uno de los principales puntos fuertes de la seguridad en los vehículos modernos. Dichos sistemas incluyen funcionalidades como la frenada automática de emergencia, el mantenimiento de carril, la monitorización del ángulo muerto, el lector de señales de velocidad, entre otros. Si bien estas tecnologías han ganado popularidad, su eficacia depende en gran medida de la decisión del conductor de utilizarlas. Un reciente estudio llevado a cabo en Australia revela la magnitud en que este problema puede limitar los beneficios de dichos sistemas, subrayando la importancia de la confianza del conductor en comparación con la tecnología misma. 

            El estudio, elaborado por Insurance Australia Group (IAG) en colaboración con la Queensland University of Technology (QUT) y el iMOVE Cooperative Research Centre, combina meticulosamente tres fuentes de información. Para ello, los investigadores analizaron 100.00 colisiones registradas en Queensland y Victoria durante 11 años, realizaron un estudio de conducción real con 50 participantes y encuestaron a más de 2.000 conductores de vehículos equipados con sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS).

Funcionan cuando están activados.

            Como conclusión principal, se puede afirmar con rotundidad que la eficacia de los sistemas se manifiesta en su estado de actividad. El análisis de las colisiones ha revelado que cada una de las tecnologías evaluadas ha logrado reducir el riesgo del tipo de accidente que estaba diseñada para evitar. El asistente de mantenimiento de carril ha demostrado una eficacia notable en la reducción de colisiones laterales, con una disminución de hasta un 40%. La implementación de la frenada automática de emergencia ha resultado en una reducción de hasta un 21% de los accidentes frontales. Además, la monitorización del ángulo muerto ha contribuido a una disminución de hasta un 15% en los siniestros relacionados con cambios de carril.

            El inconveniente surge cuando los conductores optan por desactivarlas, ya que, de acuerdo con la investigación, el 60% de los automovilistas confirma haber desactivado uno de estos sistemas en alguna ocasión o de manera regular. Las razones para llevar a cabo esta acción son diversas, pero se centran principalmente en la percepción de que resultan molestos, intrusivos o poco fiables. Las intervenciones imprevistas de la dirección o los frenos, los avisos constantes y las falsas alertas pueden generar frustración y hacer que el conductor opte por prescindir de la ayuda, a pesar de disponerla en el vehículo. 

            El mantenimiento de carril constituye un ejemplo notable en este contexto: si bien el estudio le atribuye un potencial de reducción de hasta el 40% en ciertos tipos de colisiones, también fue el sistema que recibió el mayor número de comentarios negativos durante las pruebas en carretera y el que mostraba una mayor tendencia a ser desconectado. El estudio sugiere una aparente contradicción: la tecnología puede proporcionar beneficios significativos en términos de seguridad teórica, pero su impacto práctico puede ser mucho menor si los usuarios no depositan su confianza en ella.

Los conductores no saben cómo funcionan los ADAS de sus coches.

            Otro factor de relevancia es la formación, ya que muchos usuarios adquieren vehículos nuevos equipados con sistemas de asistencia a la conducción sin recibir la información adecuada sobre su funcionamiento. Según las conclusiones extraídas de la encuesta realizada, alrededor del 80% de los conductores afirma haber aprendido a utilizar estos sistemas a través de la experimentación, mientras que el 72% restante considera que sería beneficioso contar con más información o formación sobre su funcionamiento. En las pruebas prácticas, una única sesión supervisada permitió más que duplicar la proporción de participantes que afirmaban no encontrar obstáculos para utilizar los asistentes.

            Según estimaciones de IAG, la implementación generalizada de estos sistemas podría evitar aproximadamente 7.850 víctimas de accidentes de tráfico al año en Australia, lo que representa aproximadamente una quinta parte de las cerca de 40.000 víctimas graves anuales. Por lo tanto, aunque el estudio se haya llevado a cabo en ese lugar, sus conclusiones son aplicables a regiones como Europa y Estados Unidos, donde los fabricantes están incorporando progresivamente funciones de asistencia en vehículos nuevos, frecuentemente obligados por la normativa vigente. 

            Según Shawn Ticehurst, director del Centro de Investigación de IAG, «se podría esperar que la modernización del parque automovilístico, con la incorporación de sistemas de asistencia a la conducción de serie, se tradujera en una correlación positiva reflejada en una reducción de las tasas de accidentes y víctimas; sin embargo, esto no está sucediendo, y es necesario cambiar esta situación si queremos reducir el número de accidentes».

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