
El camión de hidrógeno de Toyota y Scania
Toyota y Scania han tomado la decisión estratégica de ampliar su compromiso con la tecnología del hidrógeno más allá de los entornos de laboratorio, y de ponerla a prueba en el contexto real de las operaciones diarias de transporte pesado. Ambas compañías han anunciado una colaboración para integrar sistemas de pila de combustible de tercera generación de Toyota en 40 camiones pesados de Scania, que participarán en el programa Pilot Partner del fabricante sueco.
Los primeros vehículos iniciarán operaciones durante el primer trimestre de 2027, en el marco de actividades logísticas reales. El proyecto tiene como propósito demostrar la eficacia de la tecnología, así como investigar las condiciones bajo las cuales podría ser competitiva en comparación con otras alternativas de descarbonización.

La tercera generación del sistema de Toyota.
Los camiones permitirán recopilar datos sobre prestaciones, eficiencia operativa y costes de mantenimiento en usos exigentes, precisamente aquellos en los que el transporte eléctrico con batería convencional puede encontrarse con mayores limitaciones de autonomía, tiempos de recarga o utilización intensiva. El sistema de Toyota, que se incorporará a los Scania, desarrolla 300 kW y ha sido diseñado con un formato compacto, pensado para aplicaciones comerciales pesadas.
«Consideramos que el transporte pesado desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la demanda y la infraestructura del hidrógeno. Por otra parte, creemos que el hidrógeno es la solución idónea para aplicaciones exigentes de gran tonelaje, en las que la autonomía, una elevada tasa de utilización y la eficiencia operativa son esenciales», señala Hiroki Nakajima, vicepresidente ejecutivo de Toyota Motor Corporation.
«Con la incorporación de la tercera generación del sistema de pila de combustible de Toyota en las operaciones logísticas de los clientes de Scania, se ha dado un importante paso adelante para que la movilidad basada en el hidrógeno desempeñe un mayor papel en el sector del transporte pesado europeo», añade, mencionando la evolución del sistema que se presentó en 2025 con mejoras orientadas específicamente al mercado profesional, entre ellas, una mayor eficiencia, una reducción de costes y una durabilidad equiparable a la de los motores diésel convencionales.

Scania ya lleva tiempo haciendo pruebas.
La elección de Scania como socio aporta, asimismo, un entorno de pruebas ya consolidado, dado que su programa Pilot Partner lleva años utilizando operaciones reales como banco de pruebas. En 2025, Scania inició la prueba de camiones de pila de combustible en colaboración con la empresa logística noruega Asko Norge. El objetivo de este proyecto fue evaluar su rendimiento técnico, viabilidad operativa y potencial comercial. En aquellas pruebas se planteó una autonomía de hasta 1.000 kilómetros por repostaje.
La marca mantiene el transporte eléctrico con batería como eje de su estrategia de descarbonización, pero considera necesario evaluar otras tecnologías para determinar qué solución encaja mejor en cada tipo de operación. El hidrógeno emerge como una alternativa que podría adquirir especial relevancia en recorridos largos y en vehículos sometidos a elevados niveles de utilización, donde se prioriza mantener tiempos de actividad elevados y constantes.
Sara Forsberg, directora de tecnología de Scania, señala que el valor del proyecto radica precisamente en la experiencia sobre el terreno: «Nos complace colaborar con Toyota para investigar el comportamiento de la tecnología de pila de combustible en condiciones reales y exigentes de transporte».
«Mediante nuestro programa Pilot Partner, establecemos colaboraciones con clientes específicos para poner a prueba nuevas tecnologías en contextos de uso reales, obtener valiosas lecciones de la experiencia y continuar refinando nuestros sistemas. Esta colaboración nos brindará información sumamente valiosa sobre las oportunidades y los desafíos relacionados con la tecnología de pila de combustible de hidrógeno en el transporte de gran tonelaje», concluye.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.




















