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Diapositiva 1. Introducción.
La clase desarrolla los principales obstáculos del taller mecánico cuando se electrifica la flota, los nuevos requisitos, protocolos y reglamentos, y las implicaciones en la gestión de la flota.
Diapositiva 2. Los obstáculos del taller del vehículo eléctrico.
- El taller del vehiculo eléctrico.
Trabajar sobre un coche eléctrico o híbrido enchufable introduce riesgos y necesidades diferentes a los de un vehículo convencional. Si bien muchas de las operaciones de mantenimiento general no experimentan cambios significativos, es crucial destacar que cualquier intervención en componentes críticos como la batería, el sistema de propulsión o cualquier otro elemento de alta tensión requiere de conocimientos especializados, procedimientos detallados y equipos específicos.
A esta metamorfosis técnica se suma una presión económica significativa y la llegada masiva de nuevas marcas chinas al mercado. Mientras que las administraciones fomentan la adquisición de estos vehículos eficientes, los talleres independientes deben realizar inversiones significativas de miles de euros, sin recibir un apoyo institucional adecuado. Esta situación ha generado un incremento en los mantenimientos, cierres de talleres y listas de espera interminables, que han sido asumidas económicamente por los propios conductores.
A continuación se desarrolla el caso de España que es igual o similar en muchos países.
- Las consecuencias de trabajar con alta tensión.
De acuerdo con lo estipulado en el Real Decreto 614/2001, las tareas que impliquen riesgo eléctrico en España deben llevarse a cabo sin tensión, siempre y cuando sea factible. Entre otras medidas, se contempla la desconexión de la alimentación, la prevención de posibles reconexiones y la verificación de la ausencia de tensión antes de intervenir el vehículo. Además, se recomienda el uso de equipos de protección adecuados y personal autorizado o cualificado, dependiendo del trabajo a realizar.
En el caso de los vehículos híbridos y eléctricos, estos protocolos se traducen en procedimientos específicos para aislar el sistema de alto voltaje, señalizar la zona de trabajo y utilizar herramientas y equipos de protección adaptados.
La electrificación requiere la implementación de una formación altamente especializada, equipos de diagnóstico actualizados, herramientas aisladas y zonas de trabajo claramente delimitadas. En este sentido, desde la asociación Fevauto se ha calculado que el coste de los equipos de seguridad se sitúa entre los 5.000 y los 6.000 euros.
A estos costes debe añadirse la adquisición casi obligatoria de elevadores con una capacidad de entre 4.000 y 5.000 kilos, capaces de soportar el elevado peso de los vehículos eléctricos.
Trabajar con voltajes tan elevados entraña un riesgo letal si se incurren en errores. Es crucial destacar que desconectar un coche eléctrico de manera inadecuada puede ocasionar descargas eléctricas de gran magnitud. Asimismo, en caso de que una batería llegue dañada, el vehículo deberá ser aislado fuera de las instalaciones, ya que existe un riesgo de incendio repentino.
La adaptación incluye una mayor especialización del personal, equipos de diagnosis actualizados, herramientas apropiadas, equipos de protección individual y protocolos de seguridad.
Es imperativo contar con un box eléctrico que mitigue por completo los riesgos asociados a la alta tensión. Además, se debe evitar el uso de bancos de trabajo metálicos para prevenir riesgos asociados al contacto con piezas de alto voltaje. Es imperativo destinar un área perimetrada cuando se trabaja con alta tensión.
Es crucial que el taller cumpla con los procedimientos de desconexión al inicio de la reparación y de reconexión una vez finalizada, así como de seguridad en todas las fases, garantizando que los componentes y sistemas a reparar se encuentren sin tensión y que se hayan aislado correctamente los generadores de energía o fuentes de alimentación. Se debe verificar la ausencia de la misma antes de proceder con el mantenimiento o reparación.
Se recomienda contar con un punto de recarga rápida que permita comprobar que todo está en orden tras la reparación y posibilitar la recarga de la batería para la retirada del vehículo por parte del conductor.
En ciertas situaciones, puede ser necesario aumentar la potencia eléctrica contratada o instalar sistemas de extinción de incendios de alta complejidad.
En caso de que se produzca un incendio en un vehículo eléctrico, es necesario disponer de un contenedor de agua para su enfriamiento durante un periodo de 3 a 4 días hasta que el incendio se extinga por completo.
El taller está obligado a formar a sus trabajadores en prevención de riesgos eléctricos. Por otro lado, los operarios de los talleres se clasificarán en trabajadores autorizados, cualificados o jefes de trabajo, en función de su grado de especialidad y su capacidad para intervenir en reparaciones con o sin tensión.
Es imperativo que los empleados cuenten con todos los equipos de protección individual (EPI) necesarios para garantizar su seguridad, incluyendo pantallas faciales reguladas, pantallas oculares, guantes, calzados aislantes de la electricidad, entre otros.
Los mecánicos tienen que utilizar materiales aislantes y cumplir con los protocolos de seguridad establecidos antes y después de su labor. Todo el personal que pueda manipular vehículos eléctricos, ya sea en el taller, como asesores de servicio, profesionales de asistencia en carretera o bomberos, tiene que recibir la formación adecuada.
Un taller dedicado al mantenimiento periódico de neumáticos o a la mecánica rápida no requerirá el mismo equipamiento que otro que pretenda diagnosticar y reparar baterías o sistemas de propulsión eléctrica. Las operaciones básicas pueden llevarse a cabo con inversiones relativamente accesibles, siempre y cuando los trabajadores cuenten con la formación técnica y de seguridad requerida.
La complejidad de la situación se ve incrementada cuando el taller pretende intervenir directamente en los sistemas de alta tensión. En tales circunstancias, hay que contar con herramientas aisladas, equipos de medición específicos, material de señalización, elementos de protección individual y equipos de diagnóstico compatibles, una formación más avanzada, además de la inversión necesaria aumenta considerablemente.
Es importante comprender que la adaptación no implica que todos los talleres deban transformarse en especialistas capacitados para abrir y reparar una batería. El desafío implica asimismo determinar las operaciones que el taller puede realizar con seguridad y cuando debe derivar el vehículo a un taller externo con un nivel de capacitación superior.

- Equipos y EPIs necesarios.
- Instalación de un box eléctrico.
Es necesario contar con un espacio habilitado específicamente para atender a los vehículos eléctricos con equipamiento y herramientas propias como:
Ø Un multímetro de categoría III a 1.000 voltios.
Para realizar las mediciones del voltaje del vehículo de forma segura.
Ø Un equipo para poder desplazar el coche por el taller sin empujarlo.
Aunque no parezca especialmente importante, hay que tener en cuenta que si empuja, al girar las ruedas motrices pueden cargar los inversores y estropear el sistema eléctrico.
Ø Bancos de trabajo no metálicos
Por motivos de seguridad es imprescindible instalarlos, ya que si entran en contacto con piezas de alto voltaje puede producirse una electrocución. Se recomienda que sean de plástico, ya que incluso la madera puede conducir la electricidad si se mancha con aceites o grasas.
Ø Equipamiento específico para los mecánicos.
Deben contar con guantes de clase 0 con capacidad de 1.000 voltios; gafas de protección contra chispazos y explosiones; herramientas de trabajo aisladas, y un traje protector impermeable.
Ø EPIs con marcado CE para trabajos eléctricos.
Guantes dieléctricos Clase 0 o superior, pantallas faciales y ropa ignífuga según norma EN 50286.
Ø Herramientas aisladas certificadas bajo IEC 60900.
Ø Un detalle importante que deben tener en cuenta es no trabajar con ninguna joya en el cuerpo para evitar el riesgo de electrocución.
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- Instalación de puntos de recarga.
Los talleres pueden contar con puntos de recarga para vehículos eléctricos. De este modo, además de cubrir las necesidades para las reparaciones, puede servir de incentivo para que los usuarios visiten el taller.
- La gestión administrativa.
En lo que respecta a la gestión administrativa, se evidencia un incremento en los requisitos de acreditación, tales como el certificado europeo SERMI, que es indispensable a partir del año 2024 para que los profesionales independientes puedan acceder a la información electrónica de los fabricantes concerniente a sistemas antirrobo, programación de llaves, cerraduras electrónicas o software de seguridad.
Esta certificación, de ámbito europeo, garantiza que únicamente los profesionales cualificados puedan trabajar con componentes protegidos. Si su taller se dedica a la reparación de vehículos multimarca, es imprescindible que cuente con este certificado para continuar prestando servicios legales y seguros.
El certificado digital SERMI posee una validez de 5 años, durante los cuales pueden llevarse a cabo auditorías e inspecciones para verificar el cumplimiento. La solicitud de renovación puede efectuarse con una anticipación mínima de seis meses a la fecha de expiración.
En todo momento en que se gestionen sistemas de seguridad, deberá contarse con la presencia de, al menos, un empleado certificado.
- Formación de los trabajadores.
La profesión de mecánico ha experimentado una notable evolución, extendiéndose más allá del conocimiento de componentes mecánicos como motores, embragues o cajas de cambio. Los vehículos híbridos y eléctricos ha dado lugar a la implementación de sistemas de alta tensión, baterías, inversores, electrónica de potencia y herramientas de diagnóstico más avanzadas. A esto se suma la rápida expansión de marcas chinas en España, con modelos, plataformas y componentes que muchos talleres aún están empezando a conocer.
En España, los técnicos que trabajan con vehículos eléctricos de alta tensión deben contar con formación oficial en manipulación de sistemas de alta tensión, recogida en la Norma UNE-EN 50110-1 y adaptada a la automoción por el Instituto Nacional de Cualificaciones (INCUAL).
Una certificación de suma relevancia es el certificado de profesionalidad IMV010_2-Mantenimiento de vehículos híbridos y eléctricos, impartido en centros debidamente homologados. Este certificado atestigua la capacidad del técnico para operar con sistemas que alcanzan hasta 1.000 voltios en corriente continua.
Desde el año 2021, en España se ofrece un curso oficial de especialización de FP en Mantenimiento de Vehículos Híbridos y Eléctricos. El curso, con una duración de 650 horas, abarca formación especializada en áreas críticas, tales como propulsión eléctrica, baterías, recarga, diagnóstico y prevención de riesgos asociados al manejo de circuitos de alta tensión.
A este programa se añade una especialización de Grado Superior centrada específicamente en el mantenimiento y la seguridad. La normativa señala que su creciente complejidad exige especialistas preparados y anticipa una mayor demanda de profesionales capaces de trabajar con estas tecnologías. El objetivo principal de esta formación radica en garantizar la seguridad.
La formación tiene como objetivo capacitar a los especialistas en la localización de componentes específicos de estos vehículos, tales como el inversor, la batería de alto voltaje y el sistema de desconexión de servicio. Además, se abordarán prácticas sobre cómo desconectar y trabajar con piezas de alta tensión. Paradójicamente, el sector se enfrenta a desafíos para atraer precisamente a las nuevas generaciones que deberían adquirir esos conocimientos. Los talleres se enfocan, entre otros aspectos, en abordar la percepción menos atractiva del oficio entre algunos jóvenes y en abordar las expectativas laborales fuertemente influenciadas por la información disponible en las redes sociales. Sin embargo, el problema no puede reducirse únicamente a una falta de interés.
Otro de los aspectos relevantes es el acceso a la formación. No todos los jóvenes cuentan con los recursos necesarios para costear estudios en centros privados especializados. Por otro lado, los talleres exigen oportunidades de formación accesible que faciliten la incorporación de profesionales calificados al mercado laboral.
A esto se suma la complejidad que enfrentan las propias empresas al contratar aprendices. La formación inicial de un empleado requiere una inversión significativa de tiempo y recursos, mientras que los costes salariales comienzan a partir del Salario Mínimo Interprofesional.
En algunos casos, el taller asume una parte significativa de la formación y, cuando el trabajador adquiere experiencia, decide trasladarse a otra empresa que ofrezca condiciones más favorables. Esta situación da lugar a un círculo vicioso: la falta de profesionales cualificados, el elevado coste de la formación de nuevos trabajadores y la competencia entre las empresas por una plantilla cada vez más limitada.

- Implicaciones en la gestión de la flota.
La principal consecuencia de no tener el taller con las instalaciones y las medidas de seguridad apropiadas para mantener y reparar el vehículo eléctrico es un accidente grave con la alta tensión que puede provocar una lesión grave o incluso la muerte.
Se recomiendan implementar las siguientes medidas.
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- Planificación del taller.
Transformar un taller mecánico de vehículos de gasolina y diésel en uno de vehículos eléctricos es un cambio en las operaciones, y en la forma de gestionar el taller, por lo que requiere una planificación.
Hay que adquirir los equipos, y herramientas necesarias, pero lo más importante es que tiene que haber un área perimetrada para los vehículos eléctricos en reparación, provocando una nueva distribución en planta del taller.
Si se desmonta la batería de un vehículo eléctrico, su almacenamiento se tiene que realizar en un área especifica, y utilizando un contenedor especial para almacenar baterías.
Tenemos que tener un contenedor de agua donde poner un vehículo que ha sufrido un incendio en la batería durante 3-4 días.
Antes de realizar cualquier cambio tienes que realizar un estudio detallado de la nueva distribución en planta de los equipos, el punto de recarga, si necesitas más potencia eléctrica contratada, los sistemas antiincendios del taller, el contenedor de agua, etc.
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- Presupuesto de las inversiones.
Hay que realizar el presupuesto de las inversiones del taller eléctrico, para que la dirección de la compañía las apruebe y nos suministre el dinero necesario para realizarlas.
Este presupuesto incluye todos los equipos, EPIs, y formación a nuestros trabajadores.
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- Marcas Premium.
Adquiere los equipos, EPIs etc. de marcas Premium, no los adquieras de baja calidad o de segunda mano, recuerda que los trabajadores pueden sufrir accidentes graves o incluso la muerte.
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- Formación a los trabajadores.
La tecnología de los vehículos eléctricos evoluciona muy rápidamente, por lo que hay que impartir formación continua a nuestros trabajadores en vehículos eléctricos.
Es obligatorio que los trabajadores que manipulen alta tensión tienen que tener formación oficial en manipulación de sistemas de alta tensión.
Si gestionas sistemas de seguridad del vehículo eléctrico, el taller debe tener de al menos un trabajador certificado en SERMI.
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- Taller propio o externo.
En la actualidad por diversos motivos, uno de ellos es la falta de profesionales para mantener y reparar vehículos eléctricos, llevar el vehículo eléctrico a un taller externo puede llevar varios días en su reparación.
Si tenemos un taller propio para los vehículos eléctricos el tiempo de reparación y mantenimiento es corto, pero tenemos el coste de las instalaciones y trabajadores, por el contrario si externalizados en un taller externo no tenemos los costes de las instalaciones y personal, pero el tiempo de reparación es mayor.
Se puede tener una solución mixta, realizar el mantenimiento, neumáticos y cosas sencillas en nuestro taller, y las averías más graves como la batería, motores, BMS etc., externalizarlo en un taller externo.
En España un requisito para un taller de vehículos eléctricos es que tiene que estar inscrito en el Registro Industrial de la Comunidad Autónoma como centro autorizado para la manipulación de vehículos eléctricos. Esto se puede comprobar en la Web oficial de la Consejería de Industria correspondiente de cada Comunidad Autónoma.
Un taller especializado en la reparación de coches eléctricos debe poder mostrarte:
Ø Certificaciones oficiales y cursos acreditados en alta tensión.
Ø Herramientas y EPIs con homologaciones reconocidas internacionalmente.
Ø Registro como taller autorizado para trabajar con vehículos eléctricos.
Siempre que lleves un vehículo eléctrico a un taller externo comprueba estos requisitos.
Diapositiva 3. Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado los principales obstáculos del taller mecánico cuando se electrifica la flota, los nuevos requisitos, protocolos y reglamentos, y las implicaciones en la gestión de la flota, hasta pronto.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















