
Los picos de corriente degradan mucho más la batería que la velocidad media
La vida útil de un coche eléctrico se ve significativamente afectada por la batería, aunque su deterioro no está determinado únicamente por el transcurso del tiempo. Como señalan organismos como el Departamento de Energía de Estados Unidos, el rendimiento de los vehículos se ve afectado por diversos factores, tales como los ciclos de carga y descarga, así como las condiciones de uso, que incluyen la temperatura y el estilo de conducción.
En este contexto, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Dianji de Shanghái y publicado el 14 de agosto de 2026 en Scientific Reports ha centrado su atención en un factor específico: el estilo de conducción. En términos generales, se ha determinado que los patrones de conducción más agresivos están asociados con un deterioro significativo de la batería en comparación con una conducción más progresiva y eficiente.

La diferencia aparece cuando la batería trabaja a golpes.
El estudio se fundamentó en datos empíricos recabados durante 2022 en 15 vehículos eléctricos que transitaron por Guangzhou, China, abarcando diversos trayectos urbanos, suburbanos y de autopista. Los automóviles registraban de manera sistemática y meticulosa datos como la velocidad, la corriente, el voltaje, la temperatura y el estado de carga cada diez segundos. Posteriormente, los investigadores organizaron dicha información en intervalos de sesenta segundos con el propósito de clasificar la conducción en cinco niveles distintos.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la brecha entre estilos no se explica simplemente por una mayor velocidad de circulación. En la categoría más competitiva, la corriente eficaz media alcanzó los 66,02 amperios, en contraste con los 20,56 amperios registrados en el grupo más eficiente, a pesar de que la velocidad media entre ambos grupos era relativamente similar. El contraste se centraba en las aceleraciones, desaceleraciones y la exigencia instantánea que soportaba la batería.
Este aspecto resulta fundamental, ya que una demanda repentina de potencia requiere que las celdas proporcionen una corriente elevada en un período de tiempo reducido. Además, las frenadas regenerativas exponen al sistema a pulsos intensos de carga. Según el estudio, el indicador de estrés instantáneo alcanzó un valor 18,4 veces superior en la conducción más agresiva que en la más eficiente, lo que sugiere un esfuerzo significativo sobre la batería a corto plazo.

El dato más llamativo llega en la simulación a largo plazo.
Al trasladar dichos patrones de uso a un modelo de degradación, los autores estimaron que, tras 1.000 ciclos, la pérdida de capacidad sería del 21,15 % en el estilo de conducción más eficiente y del 53,22 % en el más agresivo. El estudio realizado incorporó un análisis contrafactual con el propósito de aislar el efecto del comportamiento al volante. En dicho escenario, el cambio de un patrón de conducción agresivo a otro eficiente reducía en un 91,3 % el indicador de estrés a corto plazo.
Sin embargo, el propio estudio establece un aspecto relevante que debe ser considerado. Es preciso señalar que los porcentajes mencionados no se han obtenido a partir de una comprobación física, como podría interpretarse inicialmente. En su lugar, estos porcentajes son el resultado de una predicción meticulosamente calculada, realizada utilizando un modelo alimentado con datos reales y meticulosamente recopilados. Además, la muestra es reducida y el envejecimiento de una batería depende también de otros elementos, como la química de las celdas, la gestión térmica, los hábitos de recarga o el nivel de carga habitual.
En cualquier caso, la interpretación práctica del estudio es bastante clara. No todos los usos intensivos tienen un impacto equivalente en la duración de la batería y, por lo tanto, conducir a alta velocidad no necesariamente implica una conducción agresiva. Este trabajo establece una vinculación entre el mayor desgaste y los picos repetidos de demanda eléctrica. Por lo tanto, se concluye que una conducción más lineal y menos brusca puede ayudar a reducir la carga que soporta el sistema, sin necesidad de mantener siempre ritmos bajos.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.




















