Diapositiva 1. Introducción.
La clase desarrolla las malas prácticas de las compañías de seguro de coche, y las implicaciones en la gestión de la flota.
Diapositiva 2. Las malas prácticas de las compañías de seguro de coche.
- El seguro de coche.
No todas las compañías de seguros utilizan malas prácticas para confundir al asegurado, pero conviene saber en qué pueden «engañarnos» o decir verdades a medias. Así evitaremos posibles sustos con la póliza.
Por ejemplo, coberturas poco claras, indemnizaciones o reparaciones por debajo de lo esperado, subidas inesperadas de las primas... Según la Organización de Consumidores y Usuarios de España, miles de asegurados son víctimas de ciertas malas prácticas que conviene conocer y combatir. No se trata de algo exclusivo de una compañía determinada ni de un tipo de seguro concreto, sino de situaciones que, en la práctica, resultan claramente injustas para el consumidor. Por tanto, estar bien informado es clave para saber cómo actuar y defender tus derechos.
- Las malas prácticas de las compañías de seguro.
- No firmes antes de conocer las condiciones del seguro.
No es fácil conocer el detalle de las pólizas y poder comparar lo que ofrecen unos seguros y otros, ya que suelen hacerte firmar una solicitud formal o las condiciones particulares del contrato para poder acceder a las condiciones generales, donde está el grueso de la información.
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- Comprueba bien qué pólizas contratas.
En ocasiones, las compañías recomiendan contratar pólizas o coberturas innecesarias que cubren riesgos remotos, dejando fuera otros más comunes.
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- Información engañosa.
Las pólizas son complejas y, a veces, las compañías confunden al cliente con coberturas poco claras o no siendo totalmente transparentes.
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- Interpretación errónea del lenguaje de las pólizas.
Las pólizas de seguros son conocidas por su jerga técnica, que puede resultar difícil de entender para los no expertos. Algunas compañías interpretan intencionadamente los términos de las pólizas de manera errónea para reducir o rechazar las reclamaciones.
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- Tácticas de negociación.
Las aseguradoras negocian de manera agresiva, haciendo ofertas iniciales muy bajas para que el asegurado las acepte rápidamente.
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- Utilizan tácticas de alta presión para llegar a un acuerdo rápidamente.
Las compañías de seguros pueden presionar a los asegurados para que resuelvan las reclamaciones rápidamente, haciendo hincapié a menudo en la incertidumbre o la naturaleza prolongada de una disputa. Como resultado, los asegurados pueden acabar aceptando acuerdos inadecuados que no cubren completamente sus pérdidas.
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- Exigir documentación innecesaria.
Algunas compañías pueden exigir a los asegurados que presenten documentación excesiva, lo que crea obstáculos y retrasos innecesarios. Esta táctica es muy común en las reclamaciones por salud y discapacidad, donde las aseguradoras pueden solicitar repetidamente registros médicos adicionales.
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- Modificaciones sin consentimiento.
Las aseguradoras realizan cambios en la póliza que perjudican al cliente sin su aprobación.
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- Modificar la póliza.
No facilitan las pequeñas modificaciones en un seguro, como aumentar el capital de un riesgo, añadir un beneficiario o vehículos nuevos. A menudo, en lugar de mantener las condiciones y realizar solo el cambio solicitado, te hacen firmar una nueva póliza, que a veces incluso empeora tu contrato.
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- Rechazar reclamaciones sin una razón válida.
En ocasiones, las compañías de seguros rechazan las reclamaciones sin dar una explicación razonable. Como resultado, los asegurados deben afrontar largos y frustrantes procesos de apelación.
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- No investigar adecuadamente las denuncias.
Por ley, las aseguradoras están obligadas a investigar a fondo cada reclamación. Sin embargo, algunas compañías pueden realizar investigaciones mínimas o sesgadas para justificar el rechazo de reclamaciones. Por ejemplo, la compañía puede enviar a un perito no cualificado para subvalorar los daños a propósito.
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- Ocultar información crítica a los asegurados.
En ocasiones, las aseguradoras ocultan información importante sobre la cobertura o el proceso de reclamaciones, lo que dificulta que los asegurados obtengan la indemnización a la que tienen derecho.
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- Citar exclusiones que no se aplican a la reclamación.
Las aseguradoras pueden intentar rechazar reclamaciones citando exclusiones que no se aplican a la situación o ampliando los términos de la póliza para cubrir exclusiones que no estaban previstas inicialmente.
Por ejemplo, las compañías de seguros citan a veces cláusulas de «caso fortuito» o exclusiones obsoletas para rechazar reclamaciones tras desastres naturales.
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- Culpar a los asegurados por la pérdida.
Las aseguradoras a menudo intentan culpar a los asegurados para evitar pagar las reclamaciones, alegando que su negligencia contribuyó a la pérdida. Por ejemplo, en los seguros de automóviles, pueden afirmar que el asegurado fue parcialmente culpable del accidente.
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- Problemas para acceder a la indemnización.
Cuando se produce el siniestro, todo lo que antes parecía tan fácil se convierte en un problema: escamotean la indemnización y ponen trabas para acceder a ella.
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- Retraso en el pago de reclamaciones.
Retrasar el procesamiento de las reclamaciones puede ser una estrategia deliberada de las aseguradoras para evitar realizar los pagos a tiempo a los asegurados. Esta táctica puede resultar especialmente estresante si se depende de un acuerdo para pagar los gastos médicos o las reparaciones de la propiedad.
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- Negación injustificada.
Rechazan reclamaciones legítimas sin una razón válida o se niegan a investigarlas a fondo.
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- En caso de accidentes con lesionados.
A veces, algunas aseguradoras intentan retrasar el proceso de rehabilitación.
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- Informe del perito.
El informe del perito con la propuesta de indemnización se envía a la compañía, sin que el asegurado reciba una copia con la información. Siempre solicite una copia al perito.
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- Menos dinero del esperado.
Valoran el daño a la baja y te ofrecen una indemnización: cobras pronto, pero menos de lo que te corresponde.
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- Reparación a la baja.
Reparan piezas en lugar de reemplazarlas e imponen tarifas a los talleres.
No respetan los precios de mano de obra de cada taller e imponen los suyos, marcando al taller como «taller conflictivo» si presenta alguna queja.
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- Seguros de coche a todo riesgo.
Según la OCU, te dan un golpe, reparan los daños, pero los presentan como daños propios. Aunque se demuestre que el culpable fue el otro coche, no se recalifica el caso y el resultado es que el asegurado inocente se encuentra con una subida de prima porque le aplican bonus-malus o tiene que pagar la franquicia.
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- Siniestros totales.
Es habitual que los coches se valoren según unas tablas que no se corresponden con el valor de mercado, y que tampoco tengan en cuenta otras variables determinantes en la valoración, lo que ocasiona perjuicios superiores al 40 % en muchísimas ocasiones.
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- Que no te bajen la indemnización que te corresponde.
La Organización de Consumidores y Usuarios señala que, en los seguros de coche, es frecuente que, en caso de accidente en el que el otro conductor sea el culpable, la propia compañía rebaje la indemnización y ofrezca menos de lo que cuesta reparar o comprar otro coche similar al dañado.
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- Si sube la prima, que se cumplan los plazos de aviso.
Otra mala práctica es que la compañía de seguros comunique el aumento de la prima con menos de dos meses de antelación, para que no tengas tiempo de actuar y el seguro se prorrogue automáticamente.
Las compañías deben informar al asegurado con, al menos, dos meses de antelación, ya sea del vencimiento o de cualquier modificación.
- Implicaciones en la gestión de la flota.
La principal consecuencia de las malas prácticas de las compañías de seguros es que obtendremos una indemnización menor que nos corresponde o no obtendremos ninguna, el tiempo de apelaciones y reclamaciones, y el tiempo de la peritación y reparación del vehículo en el que el vehículo no se puede utilizar para prestar el servicio, son todo inconvenientes y perjuicios para la flota.
Para evitar las malas prácticas de las compañías de seguros se recomienda implementar las siguientes medidas.
- Investiga sobre la compañía de seguros.
Antes de contratar el seguro de la flota se recomienda tener referencias o información de la compañía de seguros, las fuentes son: la búsqueda en Internet de opiniones de la compañía de seguros, la experiencia propia con esa compañía de seguros, la opinión de otras flotas de vehículos que están trabajando con esa compañía de seguros, o la información económica-financiera de la compañía de seguros.
- Consulta a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones sobre la compañía de seguros.
Es un organismo gubernamental español que vela por tus derechos, asegurándose de que las compañías cumplan con la normativa legal establecida. Tus intereses son una prioridad para nosotros, por eso supervisamos las actividades empresariales de estas compañías, intervenimos en aspectos como consultas e inspecciones y nos aseguramos de que mantengan la solvencia necesaria para proteger a los asegurados y beneficiarios de pensiones.
En la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones encontrarás un lugar al que acudir siempre que necesites asesoramiento sobre seguros. El organismo te proporciona orientación y claridad en relación con tus pólizas de seguro de coche.
- Contrata otra compañía de seguros.
Si la compañía de seguros realiza malas prácticas, se recomienda cambiar de compañía de seguros, será más beneficioso para nuestra flota.
- Entiende bien las condiciones de la póliza antes de firmar.
Hay que destacar que es muy importante siempre leer todo muy bien antes de firmar, y hacer especial énfasis en la letra pequeña.
- Documenta todo.
Guarda registros de todas las comunicaciones con la compañía de seguros, sobre todo los correos electrónicos, cartas, documentos, folletos, presupuestos etc.
- Respuesta motivada del rechazo a la indemnización.
Es muy importante que la compañía de seguros suministre una respuesta motivada cuando se rechaza conceder una indemnización, para posibles reclamaciones.
- Contrata directamente con la compañía de seguros.
El seguro de una flota cubre a muchos vehículos y tiene un importe alto. Negocia directamente con la aseguradora, no utilices intermediarios, porque te saldrá más económico el seguro.
- Asesoramiento experto.
Si tienes alguna duda, consulta con un experto en seguros. Las grandes flotas suelen tener trabajadores expertos en la gestión del seguro, pero las pequeñas flotas no suelen tenerlos.
- Documenta el accidente o incidente.
Hay que obtener pruebas del accidente o incidente como el atestado, fotos, vídeos, localización, fecha, personas involucradas, etc. cuantas más pruebas mejor.
- Formación al conductor.
Hay que impartir formación al conductor de como actuar en caso de un accidente o incidente, como obtener las pruebas, comunicarlo al gestor de flotas etc.
- Numero de ofertas.
Se recomienda pedir presupuesto al menos a tres aseguradoras, para comparar precios y coberturas, puede haber diferencias significativas.
Hay que desconfiar de los precios bajos, muy por debajo del precio del mercado, porque probablemente ocultan malas prácticas.
- Conserva todas las facturas y presupuestos de reparación.
Hay que conservar todas las facturas y presupuestos de reparación del taller de reparación, así como todos los informes escritos de los profesionales que evalúen los daños del vehículo, siempre solicita la copia del perito a tu compañía de seguros.
Diapositiva 3. Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado las malas prácticas de las compañías de seguro de coche, y las implicaciones en la gestión de la flota, hasta pronto.
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Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















