
La diferencia de los vehículos eléctricos y de gasolina según el kilometraje
Desde que los vehículos eléctricos comenzaron a estar disponibles en el mercado, ha surgido un debate sobre su fiabilidad en comparación con los vehículos de combustión. Algunos estudios han indicado diferentes resultados, sin embargo, el estudio más reciente, encargado por el British Vehicle Rental and Leasing Association (BVRLA) y desarrollado por New AutoMotive, establece un aspecto fundamental: la evolución de los vehículos es distinta a medida que acumulan kilómetros.
El análisis exhaustivo de 47,4 millones de pruebas de ITV revela que, a partir de aproximadamente 60.000 millas (equivalentes a 96.500 kilómetros), la tasa de fallos de los vehículos eléctricos se estabiliza, mientras que la de los vehículos de gasolina continúa en aumento.

El punto de inflexión.
El estudio realiza una comparación de vehículos considerando tanto su antigüedad como el kilometraje acumulado, lo que permite obtener una visión más precisa del mercado. En los recorridos más bajos, las diferencias entre eléctricos y coches de gasolina son reducidas: entre 20.000 y 40.000 millas (32.000 a 64.000 kilómetros), el 12% de los vehículos eléctricos analizados no superó la prueba de ITV, frente al 11,7 % de los modelos de gasolina.
A partir de los 60.000 kilómetros, aproximadamente, se produce un cambio significativo en la situación. Mientras que la tasa de fallos de los vehículos eléctricos se mantiene alrededor del 16%, la de los vehículos de gasolina y diésel continúa aumentando con el kilometraje. Entre los vehículos con una antigüedad comprendida entre tres y ocho años, que habían recorrido entre 90.000 y 120.000 millas (equivalentes a 144.000 y 193.000 kilómetros), el 16,5 % de los vehículos eléctricos no superó la ITV, en contraste con el 22,1 % de los vehículos de gasolina. Por lo tanto, la tasa de fallos de los vehículos eléctricos es aproximadamente un 25% inferior.
A medida que se incrementa el kilometraje, la situación se deteriora progresivamente. A partir de las 120.000 millas (equivalentes a 193.000 kilómetros), el 16% de los vehículos eléctricos no superó la ITV, mientras que este porcentaje aumentó al 23,5% en el caso de los vehículos de gasolina.

Los coches que aguantan más circulando.
El análisis aborda asimismo la cuestión de la permanencia de los vehículos en circulación, arrojando resultados nuevamente favorables a los vehículos de baterías. En el segmento de vehículos con 15 años de antigüedad, el 94,6% de los automóviles eléctricos fue sometido a una nueva evaluación ITV dentro de los siguientes 30 meses, en comparación con el 88,1% de los vehículos de gasolina. Esto indica que la tasa de salida del registro fue del 5,4% para los vehículos eléctricos y del 11,9% para los automóviles de gasolina, aunque el motivo de dicha desaparición no siempre tiene que ser el desguace.
El informe aborda el análisis del comportamiento de los distintos componentes de los vehículos, cuyos resultados no presentan una homogeneidad evidente. Los vehículos eléctricos registraron aproximadamente 1,8 veces más defectos relacionados con los neumáticos que los vehículos de gasolina. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en la incidencia de defectos relacionados con la suspensión. En cuanto a los frenos, los resultados dependen del kilometraje: los vehículos eléctricos con mayor kilometraje registraron una menor cantidad de defectos, mientras que los vehículos eléctricos antiguos con menor kilometraje presentaron más defectos en comparación con los de combustión.
Toby Poston, director ejecutivo de la BVRLA, señala: «El kilometraje siempre ha sido uno de los primeros aspectos que la gente examina al comprar un coche de segunda mano, y superar las 60.000 o 70.000 millas puede influir considerablemente en la percepción del vehículo. Este estudio sugiere la necesidad de modificar nuestra perspectiva en lo que respecta a los vehículos eléctricos".
«Muchos de los vehículos eléctricos que actualmente llegan al mercado de segunda mano han tenido una primera etapa de uso en flotas de empresa o de leasing, acumulando un kilometraje considerable en ese contexto. Los datos obtenidos evidencian que el kilometraje por sí solo no debería desalentar a los consumidores. Un vehículo eléctrico con un kilometraje elevado, pero bien conservado, puede ser un automóvil de segunda mano sumamente duradero», concluye.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.




















