
El caso real de un camión eléctrico en una compañía de transportes
El precio de una tractora eléctrica es de aproximadamente 250.000 euros, mientras que el de una diésel es de alrededor de 125.000 euros. Dada la significativa diferencia de precios, resulta lógico suponer que la primera opción aún no se considera financieramente viable. Sin embargo, esto no es una regla absoluta.
Transbernal ha acumulado más de 500.000 kilómetros operando con camiones eléctricos y ha publicado regularmente los números de su propia operativa. Según su experiencia, el coste por kilómetro de una tractora eléctrica puede ser inferior al de una diésel, incluso partiendo de un precio aproximadamente dos veces superior. Esta situación no se presenta de manera habitual.
El resultado depende principalmente de la cantidad de trabajo realizado por el camión, la ubicación de la carga y el costo que la empresa incurra en electricidad.
250.000 euros frente a 125.000 euros.
De acuerdo con los cálculos realizados por Transbernal, el costo aproximado de la tractora eléctrica es de 250.000 euros, lo que representa el doble de los 125.000 euros que cuesta la diésel utilizada como referencia.
En ambos casos, la operación se ha planteado mediante un contrato de renting con una duración de seis años, con opción de compra final y un interés aproximado del 4%.
Asimismo, se asigna un valor residual al concluir el período mencionado y alcanzar aproximadamente un millón de kilómetros: 40.000 euros para el modelo eléctrico y 20.000 euros para el diésel.
Este último dato debe interpretarse como una estimación utilizada para calcular el coste total. Actualmente, no es posible determinar con precisión el valor futuro de una tractora eléctrica con un millón de kilómetros, de manera similar a cómo no es posible anticipar el valor futuro del diésel.
Es importante destacar que el análisis no se centra únicamente en el costo de adquisición de ambos camiones, sino que también considera el costo de su utilización durante su vida útil.
El eléctrico cuesta el doble, pero la energía cambia las cuentas.
En este punto, se evidencia la discrepancia fundamental.
Transbernal opera con un promedio de 16.000 kilómetros mensuales por vehículo y registra un consumo eléctrico aproximado de 115 kWh cada 100 kilómetros en sus vehículos eléctricos.
En uno de los escenarios publicados por la empresa, alrededor del 90% de la electricidad se obtiene en su base a aproximadamente 0,11 euros/kWh, mientras que el resto procede de recargas externas más caras.
El gasto mensual en electricidad se estima en aproximadamente 2.373 euros.
Utilizando como referencia unos 4.000 euros mensuales para financiar el vehículo, el resultado sería de aproximadamente:
- El coste mensual del vehículo eléctrico es de 6.373 euros.
En lo que respecta al consumo de diésel, se estima un consumo aproximado de 31 litros cada 100 kilómetros. Al considerar un costo de 1,40 euros por litro de combustible, realizar los mismos 16.000 kilómetros supone un gasto mensual de aproximadamente 6.944 euros en combustible.
Se debe considerar un incremento de aproximadamente 2000 euros mensuales en relación con el vehículo.
- El coste mensual del diésel se establece en 8944 euros.
En este escenario, el ahorro mensual para el usuario de vehículo eléctrico sería de aproximadamente 2.571 euros.
Esta es la explicación de una aparente contradicción: el vehículo puede tener un costo inicial equivalente al doble, pero su operación puede resultar más económica.

Pero hay una condición: cargar barato.
Es importante destacar que los números experimentan cambios significativos cuando se incrementa el precio de la electricidad.
En los cálculos más exhaustivos divulgados posteriormente por Transbernal, con financiación, mantenimiento, seguros, energía, infraestructura y valor residual incorporados, el eléctrico se posiciona en aproximadamente:
- El coste es de 0,416 € por kilómetro, siempre y cuando la mayor parte de la electricidad se obtenga a bajo precio en la base.
El diésel utilizado como referencia queda en:
- El coste por kilómetro es de 0,571 €.
La diferencia porcentual entre ambas opciones es de aproximadamente 27% a favor del vehículo eléctrico.
Con un coste de electricidad de 0,21€ por kWh, el coste del vehículo eléctrico se eleva a aproximadamente 0,489€ por km, aunque sigue siendo más económico.
No obstante, cuando toda la electricidad se adquiere en cargadores externos a unos 0,30 €/kWh, el resultado es diferente:
- El coste del transporte eléctrico es de 0,588 € por kilómetro.
- El coste del gasóleo es de 0,571 € por kilómetro.
El vehículo eléctrico ya no es la opción más económica.
Por lo tanto, el precio de la energía puede llegar a ser tan relevante como el del propio camión.
Transbernal no paga 0,11 euros/kWh por casualidad.
Existe otro aspecto relevante que debe ser tenido en cuenta en relación con las cifras mencionadas.
Transbernal no se encuentra supeditada exclusivamente a la red pública de recarga. En sus instalaciones, ha implementado un sistema exclusivo que integra puntos de carga, generación fotovoltaica, baterías estacionarias y gestión energética.
Durante el día, es posible aprovechar directamente la producción solar y almacenar parte de esa electricidad para utilizarla posteriormente en las horas con precios más elevados.
Según Gabriel Bernal, director ejecutivo de Transbernal, esta combinación les permite situar su coste medio de energía por debajo de aproximadamente 0,11 €/kWh.
Por consiguiente, es importante destacar que no todas las empresas están facultadas para trasladar directamente los números de Transbernal a su propia flota.
Una empresa que no cuente con una base propia, producción fotovoltaica o capacidad para contratar electricidad a precios competitivos podría enfrentarse a unas cuentas significativamente distintas.
¿Y el tiempo perdido cargando?.
Esta es otra de las cuestiones de suma importancia.
Una electricidad asequible resulta ineficaz si el camión debe permanecer estacionado durante largos periodos de tiempo durante su jornada laboral.
Como explica Bernal, en las rutas de larga distancia se hace uso de cargadores públicos con una capacidad de entre 350 y 400 kW. Asimismo, se procura coordinar la recarga con los 45 minutos de descanso obligatorios del conductor.
Durante el período mencionado, se garantiza la recuperación de la autonomía necesaria para cubrir una distancia adicional de más de 250 kilómetros.
Por tanto, en una ruta debidamente planificada, la recarga no implica necesariamente 45 minutos adicionales de inmovilización, pudiendo llevarse a cabo mientras el conductor ya debería estar detenido. Este matiz resulta de vital importancia.
En el caso de que la empresa se vea obligada a detener el vehículo para realizar cargas fuera de los intervalos establecidos, es posible que se produzcan cambios en los resultados económicos.

¿Puede transportar menos mercancía por culpa de las baterías?.
Asimismo, es una variable que debe tenerse en cuenta.
Es importante tener en cuenta que una tractora eléctrica tiende a ser más pesada que una equivalente diésel, lo que puede afectar la carga útil disponible.
La normativa vigente compensa parcialmente esta desventaja. Los vehículos pesados de cero emisiones pueden experimentar un incremento en su masa máxima autorizada, derivado de la implementación de esta tecnología, con un límite máximo de dos toneladas.
Bernal admite que, en términos generales, es posible que se presente una discrepancia de aproximadamente una tonelada en la carga útil tras la aplicación de dicha compensación.
En el caso particular de Transbernal, dicha incidencia es mínima.
La empresa ofrece servicios de transporte de animales vivos y explica que, debido a las características de la carga y a las exigencias de bienestar animal, no es habitual alcanzar el límite máximo de peso. De acuerdo con sus características operativas, este vehículo puede transportar aproximadamente 23.500 kilogramos, junto con la tractora eléctrica.
Por lo tanto, esta limitación prácticamente no afecta sus ingresos.
Para una empresa que transporte regularmente mercancías densas y opere siempre dentro del límite máximo de peso autorizado, la situación podría variar.
Este es un aspecto adicional que debe tenerse en cuenta en el proceso de evaluación antes de la adquisición del vehículo.
No todos los transportistas obtendrán los mismos números.
El caso de Transbernal ilustra con claridad el potencial de operación de un camión eléctrico.
La empresa ha demostrado un compromiso ejemplar en el ámbito logístico, evidenciado por su amplia cobertura geográfica, infraestructura propia, adquisición de electricidad a precios competitivos, integración eficiente de las recargas durante los descansos del conductor y gestión óptima de cargas que minimiza el impacto en la facturación al mantener el mayor peso del vehículo dentro de los parámetros establecidos.
Estas condiciones resultan particularmente ventajosas.
Asimismo, permiten identificar cuándo puede ocurrir lo contrario.
En el caso de que una empresa realice un bajo número de kilómetros, dependa de manera permanente de cargadores públicos, sufra un sobrecoste en la factura de la electricidad, pierda horas de trabajo en espera de la carga o necesite aprovechar al máximo la carga útil, la ventaja económica puede verse reducida o incluso desaparecer.
El propio Bernal admite que la adquisición de un camión eléctrico puede resultar en una inversión desfavorable si la operación no es rentable.
Un millón de kilómetros amplifica cualquier pequeña diferencia.
Con estas cifras, es importante destacar que incluso una pequeña cantidad, unos pocos céntimos por kilómetro, puede convertirse en una suma significativa al final del período.
En el escenario más favorable calculado por Transbernal:
- El coste del transporte eléctrico es de 0,416 € por kilómetro.
- El coste del gasóleo es de 0,571 € por kilómetro.
La diferencia de coste por kilómetro se sitúa en 15,5 céntimos.
De acuerdo con el análisis financiero realizado, la representación de un millón de kilómetros ascendería a un total de 155.000 euros.
Sin embargo, si el vehículo eléctrico depende exclusivamente de fuentes de energía externa, su coste aumenta a 0,588 €/km, lo que anula la ventaja inicial.
De esta manera, se extraerá la conclusión principal de la experiencia de la empresa.
El coste del camión eléctrico no es una excepción.
Cada operación conlleva un coste específico.

Los cálculos europeos apuntan en la misma dirección.
El último análisis realizado por Transport & Environment concluye que, a mayor escala, se obtienen resultados similares.
De acuerdo con los cálculos realizados por la organización, el coste total de propiedad de los camiones eléctricos es inferior al de los camiones diésel en seis de los nueve principales mercados europeos estudiados.
En el caso de Países Bajos, se estima que el ahorro puede alcanzar los 100.000 euros en un período de cinco años, mientras que en Alemania se proyecta un ahorro de aproximadamente 85.000 euros.
T&E sostiene, asimismo, que para el año 2030 los vehículos eléctricos podrían presentar un costo de explotación más bajo en los nueve países analizados, incluso con una reducción progresiva de las ayudas económicas destinadas a la adquisición de los mismos.
Sin embargo, el caso de Transbernal permite agregar un aspecto que los grandes estudios inevitablemente simplifican.
Es importante destacar que una empresa puede adquirir el mismo camión y obtener resultados notablemente diferentes.
La pregunta ya no es cuánto cuesta el camión.
El costo del vehículo eléctrico de Transbernal se estima en aproximadamente 250.000 euros.
El diésel utilizado para la comparación, cuyo valor aproximado es de 125.000 euros, demuestra la magnitud del análisis.
Sin embargo, al analizar las dos cifras, la elección parece ser evidente.
Tras haber recorrido cientos de miles de kilómetros, se hace evidente la necesidad de adoptar una nueva perspectiva en lo que respecta a la inversión.
Para una empresa de transporte, la cuestión relevante no radica únicamente en el costo de adquisición de la tractora.
El coste de realizar un kilómetro con este vehículo se determina de la siguiente manera.
En el análisis de este estudio, se han considerado diversos factores determinantes, tales como el precio de la electricidad, los kilómetros anuales, la infraestructura, la carga útil, las rutas y el tiempo de inactividad del vehículo.
La experiencia de Transbernal demuestra que, en ocasiones, la inversión en un camión de mayor costo puede resultar más rentable a largo plazo.
Sin embargo, es crucial destacar que la adquisición de un camión eléctrico no garantiza por sí sola la rentabilidad del negocio.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.




















