
Un camión eléctrico puede ahorrar hasta 128.000 euros frente a uno diésel
Los camiones eléctricos están superando uno de los principales obstáculos que actualmente limitan su expansión en el sector del transporte pesado: el costo. Un reciente análisis llevado a cabo por Transport & Environment (T&E) concluye que, en seis de los nueve principales mercados europeos evaluados, los vehículos propulsados por energías alternativas ya resultan más económicos que los diésel. Este análisis, realizado de manera objetiva y profesional, revela que, en conjunto, representan más del 46% de las nuevas matriculaciones de camiones pesados en la Unión Europea.
El estudio se fundamenta en el concepto de coste total de propiedad, denominado TCO por sus siglas en inglés, que abarca más allá del precio de adquisición del vehículo. Esta tecnología, ya presente en el sector de los turismos y SUVs, adquiere una relevancia particular en el ámbito de los camiones debido a que el costo de su utilización a lo largo de su vida útil puede ser significativamente mayor que la diferencia de adquisición inicial entre un modelo eléctrico y uno diésel.

Hasta 128.000 euros en cinco años.
En los Países Bajos, una empresa que opere un camión eléctrico puede ahorrar hasta 100.000 euros durante cinco años en comparación con un modelo diésel. En Alemania, el ahorro alcanzaría los 85.000 euros, mientras que en Dinamarca se situaría en torno a los 69.000 euros. En estos tres mercados, el sobrecoste inicial del vehículo eléctrico podría compensarse en aproximadamente dos años de utilización.
El estudio aborda una variable de particular relevancia, que evidencia que el precio de adquisición sigue ejerciendo una influencia notable: el origen del camión. Al emplear un modelo de fabricación chino, cuyo costo de adquisición es significativamente menor, se puede alcanzar un ahorro acumulado de 128.000 euros en el mercado neerlandés en un período de cinco años. Esto representa una reducción de casi 30.000 euros, lo que reduce el tiempo necesario para recuperar la inversión inicial adicional.
La evolución experimentada por el sector se atribuye a múltiples factores. Por un lado, los fabricantes están incrementando progresivamente la producción de camiones eléctricos, lo que permite aprovechar economías de escala y reducir el precio de los vehículos. Por otro lado, se identifican incentivos de carácter nacional y discrepancias en los costes de utilización, particularmente en lo que respecta a peajes.
El coste de la energía desempeña un papel crucial, ya que un camión pesado recorre distancias significativamente mayores que un turismo particular. Por consiguiente, cualquier diferencia en el precio de la electricidad en comparación con el del gasóleo tiene un impacto sustancial en la cuenta de resultados de una empresa de transporte. En este sentido, T&E sostiene que la actual situación de los precios del diésel está ampliando la diferencia de costes operativos a favor de los modelos eléctricos.

Los resultados no son iguales en todos los países.
La viabilidad económica de un camión eléctrico está condicionada por diversos factores específicos de cada mercado, tales como el precio de adquisición, el coste energético, los impuestos, los peajes y las subvenciones disponibles. Por consiguiente, los resultados del estudio muestran que tres países representan la cara negativa del análisis: Bélgica, Polonia y España.
En el primer caso, transcurridos cinco años, la cuenta presenta un saldo negativo de 5.500 euros para el comprador de un camión eléctrico. Sin embargo, si se opta por un modelo chino, se logra un ahorro de 30.100 euros. En los otros dos casos, el resultado es negativo, independientemente del origen del camión. En Polonia, la adquisición de un producto chino durante el primer lustro conlleva un impacto negativo que puede alcanzar los 5.200 euros. Sin embargo, este impacto se eleva a 16.100 euros en el caso de productos con origen en oro. En el contexto español, la situación es aún más crítica, con cifras que oscilan entre 10.900 y 22.200 euros en cada caso.
No obstante, las perspectivas para los próximos años son más favorables. El modelo desarrollado por T&E estima que, si se conservan las políticas vigentes y se implementan ciertas medidas complementarias, para el año 2030 los camiones eléctricos podrían ser más económicos en comparación con los diésel en los nueve países examinados.
El organismo indica que esto podría ocurrir incluso si se reducen o eliminan algunos de los subsidios directos actuales a la compra. No obstante, entre las medidas que T&E considera fundamentales para lograrlo se encuentran mantener los objetivos europeos de reducción de emisiones para los camiones, implementar sistemas de peaje vinculados a las emisiones de CO2 y extender mecanismos que reduzcan el costo de la electricidad utilizada para recargar los vehículos en las bases de las empresas de transporte.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















