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Diapositiva 1. Introducción.
La clase desarrolla como prevenir la fatiga y la somnolencia en la conducción para evitar accidentes de tráfico, y las implicaciones en la gestión de la flota.
Diapositiva 2. Las medidas para prevenir la fatiga y la somnolencia.
- La fatiga y la somnolencia en la conducción.
La fatiga se vincula con el 20-30 % de los accidentes de tráfico, y es responsable del 20% de los incidentes que involucran a conductores profesionales. Su causa principal es conducir sin un periodo de descanso adecuado durante un tiempo prolongado. Además, es importante tener en cuenta que múltiples variables del entorno, del vehículo y, especialmente, del conductor pueden contribuir a su aparición o potenciar sus efectos.
Es imperativo que combatir la fatiga sea una de nuestras principales prioridades al conducir. Esta medida garantizará que el conductor disfrute de un viaje agradable y seguro, además de prevenir accidentes de tráfico. Para poder establecer las medidas necesarias para combatir la fatiga, es preciso definir este concepto.
Este síntoma, catalogado como uno de los principales factores de riesgo en la conducción, conlleva una reducción significativa del rendimiento del conductor, tanto a nivel físico, debido al cansancio, como a nivel psíquico, manifestándose en una disminución de la percepción y la concentración.
La mayoría de los conductores experimentan dificultades para identificar de manera anticipada los síntomas de cansancio. Efectivamente, la mayoría de los individuos toma conciencia de que se encuentra fatigado únicamente cuando experimenta somnolencia, que constituye el último y más peligroso estado de la fatiga.
No debemos confundir fatiga con somnolencia. Esta última es únicamente la probabilidad de quedarte dormido, sin embargo, la primera es un proceso gradual que se va acumulando según pasa el tiempo y que hace perder eficiencia, restando reflejos y demás.
Los accidentes de tráfico ocasionados por la fatiga suelen involucrar únicamente a un vehículo. Además, no suelen dejar marcas de derrape ni de frenado, lo que indica que el conductor no ha tratado de evitarlo. Las horas en las que se producen con mayor frecuencia estos accidentes son, por una parte, a primera hora de la mañana y, por otra, media tarde, después de la comida.

- Los síntomas de la fatiga.
Bajo los efectos de la fatiga, las capacidades para conducir de manera segura pueden verse significativamente comprometidas. Esto se debe a que se producen alteraciones en la vista, el oído, las sensaciones corporales, los movimientos, el comportamiento y la capacidad de tomar decisiones.
Reconocer todos estos signos y síntomas que produce la fatiga le será de gran ayuda para cumplir dos objetivos:
- Comprender que la fatiga constituye un factor de riesgo significativo y potencialmente peligroso.
- Reconocer los síntomas de forma temprana para poder frenar la fatiga antes de sufrir un accidente. Esta actividad requiere de una formación especializada, ya que no es tan sencilla como muchos conductores podrían pensar.
A continuación, se desarrollan los síntomas de la fatiga:
- Altera la toma de decisiones.
- Se observa una disminución en la cantidad y calidad de la información recabada del entorno. Esta merma se atribuye a alteraciones en la visión y el oído, así como a una disminución en la capacidad de concentración a lo largo del tiempo. Además, se experimentan distracciones con regularidad.
- Es posible que el conductor malinterprete fácilmente las situaciones de tráfico o el comportamiento de los demás, lo que podría llevar a que sus decisiones no se ajusten a la realidad y pongan en riesgo su seguridad.
- Debe tenerse en cuenta que, en caso de que el conductor se encuentre bajo los efectos de la fatiga, su capacidad de razonamiento se verá gravemente afectada. Por consiguiente, es posible que las decisiones que tome no sean las más adecuadas.
- Con el propósito de garantizar la eficacia y la seguridad en el manejo de situaciones de riesgo, es fundamental destacar que el tiempo de reacción se verá significativamente incrementado. Por consiguiente, se recomienda considerar este aumento en el tiempo de reacción como un factor determinante en la gestión de las situaciones de peligro.
- Altera el comportamiento.
- Se manifiesta una falta de interés o entusiasmo al conducir, lo que lleva a una conducción automatizada y menos activa. Por ejemplo, se presta menos atención a la vía.
- Puedes asumir mayores riesgos al volante. Es posible que el conductor no sea tan crítico con su conducta al volante, y que tenga ciertos comportamientos que podrían considerarse peligrosos.
- Los conductores fatigados experimentan con frecuencia estados de ansiedad e irritabilidad, lo cual puede incrementar las conductas hostiles o agresivas.
- Se ha comprobado que los reflejos y la rapidez de respuesta comienzan a disminuir, pudiendo llegar a reducirse en un 75%, lo que es equiparable a conducir bajo los efectos del alcohol.
- Altera las sensaciones corporales.
1. Son frecuentes las sensaciones de pesadez en el cuerpo.
2. En la cabeza suelen experimentarse pequeñas migrañas y sensaciones de presión, especialmente en las sienes.
3. Los dolores de nuca y de espalda son muy habituales y hacen incómoda la conducción, lo que suele repercutir en frecuentes y peligrosos cambios de postura.
4. También es común que aparezcan hormigueos, picores y calambres en brazos y piernas.
- Altera los movimientos.
Cuando el número de estos movimientos alterados que se indican a continuación es elevado, es posible que el conductor experimente fatiga. Por ello, todo conductor prudente y todo copiloto responsable deberían ser capaces de identificarlos y valorar si se debe continuar con la marcha o, por el contrario, parar a descansar.
1. Tus movimientos serán más lentos, menos precisos y menos eficaces, lo que puede exponerle fácilmente a situaciones de riesgo.
2. Por norma general, se produce una disminución en el número de maniobras realizadas. Por ejemplo, se registra una menor corrección de la dirección.
3. Se observan indicios de fatiga, como movimientos indicadores de dicha condición.
Ø Cambios de postura con frecuencia.
Ø Estiramientos.
Ø Bostezos.
Ø Acomodos en el asiento.
Ø Movimientos de las manos, tales como rascarse o colocar una mano sobre la pierna.
Ø Las llamadas conductas lúdicas, tales como cantar, silbar o ciertos movimientos rítmicos y repetitivos como por ejemplo, juguetear con los dedos sobre el volante o la pierna.
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- Altera la visión.
- La visión puede verse comprometida, lo que resulta en una reducción de la capacidad para enfocar objetos con claridad en el campo visual.
- Se observa un incremento en la frecuencia y la duración del parpadeo, lo que resulta en un cierre ocular prolongado.
- Los ojos suelen quedar parcialmente cerrados, lo que, además de reducir el campo visual, es un indicador del nivel de somnolencia.
- En caso de experimentar un alto nivel de fatiga, es posible que se produzcan ilusiones ópticas, tales como la percepción de brillos, luces, sombras o deformaciones en la carretera.
- El cuerpo combate automáticamente la fatiga durmiendo. No se puede controlar el momento en que nos quedamos dormidos.
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- Altera la audición.
- Es posible que se experimenten reacciones imprevistas y enérgicas ante ciertos estímulos sonoros inesperados, tales como el claxon de un vehículo.
- La capacidad auditiva puede verse comprometida, lo que puede llevar a una disminución en la percepción de ciertos sonidos, como el tráfico y el propio vehículo.

- Causas de la fatiga en la conducción.
Diversos factores pueden incidir en la aparición de fatiga. Entre ellos, se encuentran el conductor, ya sea por falta de descanso, deshidratación, hábitos alimenticios inadecuados, consumo de alcohol o medicamentos que producen somnolencia.
El vehículo constituye un factor determinante, especialmente cuando el habitáculo carece de una ventilación adecuada, se registra un ruido excesivo del motor o se padece un exceso de calefacción.
Por último, las condiciones externas, tales como la climatología adversa, los atascos o la monotonía de la carretera, también pueden influir en el estado de fatiga del conductor.
- Factor humano: El conductor.
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- No descansar es la principal causa de la fatiga.
Según expone un estudio realizado por el RACE sobre «La conducción y la fatiga», conducir durante cuatro horas supone una reducción del 75% en el tiempo de reacción del conductor. Según los hallazgos de esta investigación, ocho de cada diez conductores admiten haber experimentado, al menos en una ocasión, episodios de somnolencia mientras conducen. Como se ha mencionado anteriormente, la aparición del sueño constituye el punto culminante de la fatiga. Esta situación puede provocar que el conductor se quede dormido durante un período de hasta seis minutos sin percatarse de ello.
Conducir en estado de fatiga, tras haber realizado diversas actividades antes de abordar el vehículo, implica no haber descansado adecuadamente y altera las capacidades para conducir de manera segura.
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- La deshidratación también merma notablemente nuestras capacidades físicas.
La deshidratación puede ocasionar una disminución en el rendimiento físico y mental, manifestándose en síntomas como mareos, dolor de cabeza, cansancio o falta de concentración. Es importante beber agua regularmente durante la conducción, ya que la sensación de sed puede no ser suficiente para mantener una hidratación adecuada. Se recomienda el consumo de bebidas refrescantes, excluyendo el alcohol, para garantizar una hidratación óptima.
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- Ingerir alimentos, el estado de somnolencia aumenta.
Si estás en medio de un viaje, debes evitar las comidas pesadas; la solución es tomar alimentos ligeros y ricos en vitaminas. Además recuerda que lo contrario, comer mal o no hacerlo, puede ser igual de peligroso para el estado de nuestro cuerpo.
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- Ingerir alcohol, sustancias estupefacientes o ciertos medicamentos.
Se observa una disminución en la capacidad de reacción y se evidencia una reducción en la velocidad de respuesta a estímulos. Conducir en estado de ebriedad o bajo los efectos de alguna droga es una infracción penada por la ley, que puede resultar en una pena de prisión. Sin embargo, si usted está siguiendo un tratamiento médico y experimenta una disminución en su capacidad de reacción, le recomendamos abstenerse de conducir.
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- Velocidad inadecuada.
Mantener una velocidad excesiva de forma prolongada requiere una tensión constante y un mayor esfuerzo mental para reaccionar ante imprevistos.
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- Los cambios en los hábitos normales de conducción.
Conducir en horario nocturno cuando no se está acostumbrado a hacerlo, requiere un mayor esfuerzo por parte del conductor.
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- Los conductores noveles.
Dado que muchos de los procesos relacionados con la conducción no se han automatizado aún, es necesario que los conductores presten más atención y se fatigan con mayor facilidad.
- Factor del vehículo.
1. Las condiciones del habitáculo del vehículo.
Son igual de importantes que el estado físico del conductor, una postura incorrecta del asiento o una ventilación deficiente del vehículo pueden afectar negativamente al bienestar físico o emocional del conductor. Durante el periodo invernal, el uso excesivo de calefacción a temperaturas elevadas puede acentuar la sensación de fatiga. En contraste, durante el verano, el uso del aire acondicionado puede resecar las vías respiratorias y causar dolores de cabeza.
2. El mal estado del vehículo.
Un ruido excesivo del motor o vibraciones causadas por defectos en la dirección o la suspensión pueden afectar la conducción, haciéndola incómoda y dificultosa.
3. Climatización y el aire acondicionado.
Conducir con temperaturas bajas o altas causa malestar, pérdida de concentración, dolor de cabeza etc. por lo que el vehículo tiene que disponer de calefacción y aire acondicionado para conducir a una temperatura apropiada.
- Factores externos.
1. Climatología y condiciones de la vía.
Condiciones meteorológicas adversas como la lluvia, la niebla o el deslumbramiento solar pueden requerir una mayor capacidad de concentración visual. El asfalto en mal estado puede incrementar las vibraciones y el esfuerzo requerido.
2. Tráfico intenso.
La conducción en horas punta o en situaciones de tráfico intenso requiere una interacción constante entre frenado y aceleración, lo que puede resultar en un aumento del estrés y la tensión.
3. Conducción nocturna.
La ausencia de luz natural y la conducción durante las horas de menor actividad biológica contribuyen a un estado de reposo.
4. Hipnosis de la carretera.
Este fenómeno se produce cuando el conductor viaja sin prestar atención a la conducción, normalmente porque «está pensando en otra cosa». Este problema puede ocurrir en cualquier tipo de vía, aunque es más habitual en autovías y autopistas debido a su naturaleza monótona.
5. Conducir por una vía poco conocida.
Hace que tengas que estar muy atento a todo lo que te rodea durante todo el trayecto.
6. Algunos tipos de firme, o si este está mal conservado.
El exceso de vibraciones en el vehículo puede comprometer la comodidad y la seguridad de la conducción, al dificultar la conducción y aumentar el cansancio del conductor.

- Las medidas para prevenir la fatiga.
· Descansa.
Es fundamental considerar el descanso adecuado como un aspecto esencial en la planificación de un viaje. Se recomienda dormir un mínimo de siete horas la noche anterior para garantizar un rendimiento óptimo durante el día. Una vez iniciado el viaje, se recomienda realizar paradas cada dos horas o tras recorrer 200 kilómetros, y aún antes si se presentan síntomas similares a los descritos.
Se recomienda que los descansos sean de al menos 15 minutos. Al realizar esta acción, se recomienda descender del vehículo para refrescarse la cara o la nuca con agua fría. Además, se recomienda encarecidamente la ingesta de bebidas azucaradas, así como la ingesta de alimentos ligeros y la realización de estiramientos de espalda, piernas y brazos.
Según el estudio sobre la fatiga en la conducción realizado por el RACE, la mitad de los conductores no realiza paradas suficientes y el 10 por ciento no descansa nunca o lo hace por encima de las cuatro horas.
· Bebe regularmente.
Beber ayuda a mantenernos serenos en el coche. Se recomienda a los conductores a mantenerse debidamente hidratados durante la conducción, bebiendo agua o refrescos. Es importante tener en cuenta que el aire acondicionado contribuye a la eliminación del calor, pero no impide la deshidratación.
· Toma comidas ligeras.
Es importante destacar que, antes o durante el viaje, se debe evitar la ingesta de alimentos pesados, ricos en grasas o en grandes cantidades. En este sentido, ensaladas, fruta o pasta pueden considerarse opciones apropiadas.
· Mantén agradable el habitáculo.
La comodidad constituye un elemento esencial para garantizar un viaje placentero. Por favor, coloque el asiento en la posición que le resulte más confortable y vista ropa cómoda o deportiva. Para garantizar un ambiente adecuado en el interior del vehículo, se recomienda ventilarlo con regularidad y ajustar el climatizador a una temperatura de 21ºC, lo cual es considerado como el nivel óptimo.
· No tomes calmantes o estimulantes durante la conducción.
El consumo de alcohol, drogas y estimulantes en exceso puede entrañar un grave riesgo para la salud. Por ejemplo, el consumo excesivo de café puede tener un efecto contraproducente, ya que no solo interfiere con la capacidad de mantenerse alerta, sino que también puede ocasionar ansiedad y afectar significativamente al sistema nervioso.
· Detente antes en caso de condiciones climatológicas adversas.
Conducir en condiciones meteorológicas adversas, tales como fuertes precipitaciones o nevadas, aun cuando la vía se encuentre en condiciones adecuadas para el tránsito, requiere de un esfuerzo significativamente mayor por parte del conductor en comparación con condiciones climáticas normales. Por lo tanto, se recomienda realizar la parada antes de las dos horas o a los 200 kilómetros de viaje.
· Conduce a una velocidad adecuada y constante.
Conducir más rápido supone, así mismo, un aumento de concentración. Recuerda que todo lo que has ganado en la carretera lo vas a perder en la parada: estarás más cansado y necesitarás invertir más tiempo cuando te detengas.

- Utilización de los Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor-ADAS.
Los sistemas ADAS de detección de fatiga o somnolencia, también denominados DDR, tienen como función primordial la de controlar el estado de alerta del conductor con el fin de prevenir accidentes. El sistema lleva a cabo un análisis exhaustivo de los patrones de conducción del usuario, así como de sus rasgos biométricos, emitiendo alertas visuales y sonoras que sugieren al conductor que realice una pausa para descansar.
Conforme a lo establecido en la Unión Europea, a partir de Julio de 2024, la obligatoriedad se extiende a todos los vehículos nuevos comercializados, siendo imperativo que incorporen un sistema DDR. La Unión Europea, en su constante labor por mejorar la seguridad vial, ha implementado una serie de medidas destinadas a evitar la fatiga y la somnolencia al volante. Entre estas medidas, se destacan la actualización y la incorporación de nuevos ADAS en los vehículos.
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- ¿Cómo detectan el cansancio?.
Los vehículos incorporan diversas tecnologías, frecuentemente integradas entre sí, para identificar momentos de distracción al conducir.
1. Análisis del comportamiento de conducción.
Monitorizan el uso del volante, la trayectoria como pequeños zigzagueos, los tiempos de reacción, la fuerza que ejerces sobre los mandos y las aceleraciones o frenadas bruscas.
2. Monitorización biométrica facial.
El sistema de vigilancia está equipado con cámaras infrarrojas instaladas en el salpicadero y en el cuadro de mandos. Dichas cámaras analizan diversos parámetros relacionados con la actividad ocular del conductor, tales como la frecuencia y el tiempo del parpadeo, los movimientos de la cabeza, cabeceo, y la dirección de la mirada.
3. Sensores de presión y postura.
Algunas versiones más sofisticadas incorporan sensores en el asiento y el volante que detectan cambios en la presión y la postura del conductor. Una postura encorvada o movimientos poco naturales pueden ser indicios de fatiga.
4. Tiempo de trayecto.
Evalúan de manera continua el tiempo que llevas conduciendo de forma ininterrumpida
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- Tipo de alertas.
Cuando el sistema determina que tus capacidades se han reducido por el cansancio o una distracción, actúa de la siguiente manera:
1. Avisos visuales.
Aparece un mensaje en la pantalla del ordenador de a bordo o un icono, habitualmente, una taza de café humeante, que indica que es hora de tomar un descanso.
2. Avisos acústicos.
Una señal sonora te advierte del peligro.
3. Advertencias físicas.
En algunos modelos, el sistema genera una ligera vibración en el volante o tensa el cinturón de seguridad para captar la atención del conductor.

- Implicaciones en la gestión de la flota.
La principal consecuencia de la fatiga y la somnolencia en la conducción es que puede causar un accidente de tráfico con las posibles lesiones para el conductor, viajeros del vehículo, ciclistas o peatones, además del coste de la reparación y el tiempo que el vehículo está parado sin prestar el servicio.
Se recomienda implementar las siguientes medidas.
· Formación del conductor.
Las principales acciones de prevención de la fatiga y la somnolencia hay que realizarlas con los conductores.
Hay que impartir formación sobre los síntomas, las consecuencias, que hacer si tiene fatiga, como adecuar el habitáculo, que comer, los tiempos de conducción y descanso etc. como se ha desarrollado en esta clase.
La formación puede ser presencial, u online, y se recomienda entregar al conductor un manual impreso o en formato PDF, para que lo pueda consultar en cualquier momento.
El conductor tiene que conocer como identificar los primeros síntomas de la fatiga y la somnolencia para tomar las medidas apropiadas.
· Implementar una política de tiempos de conducción.
Hay que tener una política de tiempos de conducción y descanso, como que el máximo tiempo de conducción son 2 horas, y hay que descansar 15 minutos, no conducir con condiciones climatológicas adversas, la toma de medicamentos, las comidas recomendables etc.
La política tiene que estar redactada, impresa o en PDF, respaldada y firmada por la dirección de la compañía.
· Controlar los tiempos de conducción y descanso.
Hay que controlar los tiempos de conducción y descanso de los conductores.
Si el vehículo tiene tacógrafo, sabemos los tiempos de conducción y descanso del conductor, además los conductores tienen que cumplir con la legislación de tiempos de conducción y descanso obligatorios.
Si el vehículo no tiene tacógrafo, una telemática nos suministra los tiempos de conducción, cuando el vehículo está siendo utilizado, a que horas, rutas etc.
Para conocer los tiempos de conducción y descanso de cada conductor hace falta que antes de la utilización del vehículo se identifique, por lo que se recomienda la utilización de la llave o tarjeta electrónica antes de la utilización del vehículo.
· Utilización de cámaras.
Hay cámaras para flotas de vehículos que se instalan en el habitáculo del vehículo que apuntan a la cara del conductor, y cuando detecta fatiga o somnolencia, emite una señal y ruido de advertencia al conductor.
Estas cámaras hay que instalarlas después de adquirir el vehículo, y las compañías de telemática suministran este servicio y tecnología.
Estas cámaras integradas con una telemática nos suministra en tiempo real si el conductor tiene fatiga o somnolencia, hay que implementar una alarma en la telemática que nos avise de cuando se produce la fatiga o somnolencia del conductor.
Si esta alarma es persistente en el tiempo se recomienda llamar al conductor y hablar con él, para darle las instrucciones de como proceder, si tiene que parar para descansar, volver a nuestras instalaciones etc.
· Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor-ADAS.
Se recomienda adquirir el vehículo con los ADAS que detectan la fatiga y la somnolencia y avisan al conductor, si están incluidos en el vehículo como opción.
- Medicamentos y drogas.
El consumo de algunos medicamentos y drogas tienen efectos negativos como somnolencia, cansancio, pérdida de concentración etc. que pueden provocar un accidente.
Antes de consumir medicamentos hay que consultar con el médico si puede influir en la conducción. En España está prohibido conducir bajo los efectos negativos de los medicamentos. El consumo de drogas antes o durante la conducción está prohibido.
- Condiciones meteorológicas adversas.
Hay ciertas condiciones meteorológicas como la niebla, la lluvia intensa, el viento lateral, la nieve etc. que dificultan la conducción o no se puede conducir e incrementan la fatiga.
Se recomienda no conducir hasta que las condiciones meteorológicas sean las apropiadas para conducir.
- Alcohol.
El consumo de alcohol causa somnolencia, cansancio, pérdida de concentración etc. que pueden provocar un accidente. Está prohibido consumir alcohol antes o durante la conducción.
En España tiene multa económica, pérdida de puntos y en algunos casos hasta penas de prisión.
- Mantenimiento.
El vehículo tiene que estar en perfectas condiciones de utilización, hay que realizar el mantenimiento según las instrucciones del fabricante y en el periodo establecido.
- Chequeo del vehículo.
Antes de utilizar el vehículo el conductor tiene que chequear ciertos elementos mecánicos como los neumáticos, cinturones de seguridad, carrocería etc. esta hoja de chequeo puede ser impresa o una aplicación en el móvil o tableta.
- Estado de la carretera.
Una carretera con baches, mal señalizada, con socavones etc. puede provocar fatiga, se recomienda evitar estas carreteras.
- Aire acondicionado.
El aire acondicionado es un elemento de seguridad, conducir con altas temperaturas provoca la falta de concentración en la carretera, malestar, dolor de cabeza etc. por lo que se recomienda adquirir los vehículos con aire acondicionado.
Diapositiva 3. Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado como prevenir la fatiga y la somnolencia en la conducción para evitar accidentes de tráfico, y las implicaciones en la gestión de la flota, hasta pronto.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.





















