
La recarga de los coches eléctricos en la calle utilizando farolas
España aún no ha abordado la cuestión de la recarga de vehículos eléctricos, a pesar de que otros países europeos ya han implementado soluciones efectivas. Estas soluciones incluyen la integración de puntos de carga en el mobiliario urbano, como enchufes ocultos en los bordillos y puntos de carga incorporados en las farolas. Esta última opción permitiría abastecer las baterías de los vehículos durante varias horas, eliminando la necesidad de disponer de un garaje privado.
Esta fórmula ya se está implementando en diversas ciudades de Alemania, Países Bajos y el Reino Unido, donde las administraciones buscan aprovechar las infraestructuras existentes para acercar los cargadores a las zonas residenciales. En España, las restricciones técnicas y regulatorias han obstaculizado iniciativas similares, a pesar de que las estimaciones realizadas por la OCU indican que aproximadamente el 70% de los vehículos son estacionados en la vía pública durante la noche.

Alemania y Reino Unido ya tienen soluciones para cargar coches sin disponer de garaje.
Uno de los proyectos más avanzados es el desarrollado por el fabricante alemán Rheinmetall, que ha implementado un sistema de recarga de hasta 22 kW integrado directamente en el bordillo de las aceras. Esta tecnología ha sido sometida a rigurosas pruebas durante doce meses en Colonia, donde cuatro unidades acumularon más de 2.800 recargas y alcanzaron una disponibilidad técnica superior al 99%, según los resultados publicados por la propia compañía en mayo de 2025.
La experiencia alemana también demostró la aceptación de esta infraestructura por parte de los conductores, quienes otorgaron una calificación promedio de 4,38 sobre 5 al sistema. Por su parte, Londres ha optado por aprovechar las farolas para incorporar tomas eléctricas junto a las plazas de aparcamiento, como se evidencia en las 24 ubicadas en Sutherland Avenue, conocidas como Electric Avenue W9, y en otras iniciativas similares en barrios residenciales de la capital británica.
Además, Inglaterra ha implementado una modificación normativa que entró en vigor el 21 de octubre de 2026. Esta modificación permite la instalación de canaletas empotradas en las aceras para conectar una vivienda con un vehículo estacionado en la calle sin necesidad de solicitar una autorización urbanística específica. Sin embargo, es importante destacar que estas obras deben ser ejecutadas por la autoridad competente en carreteras o contar con su autorización previa. Asimismo, es relevante mencionar que ciertas zonas protegidas quedan excluidas de esta disposición.

España ya probó los cargadores en farolas, pero la legislación impidió mantenerlos.
La situación española presenta diferencias significativas, especialmente en lo que respecta a las condiciones que regulan las instalaciones eléctricas destinadas al alumbrado público. A finales de 2021, Valencia puso en funcionamiento 22 puntos de recarga asociados a farolas, pero posteriormente se vieron obligados a retirarlos, según informó El País, que atribuyó el problema a las limitaciones para compartir las infraestructuras y canalizaciones eléctricas entre ambos servicios.
En la actualidad, el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal autoriza la instalación de un cargador privado en una plaza individual de un garaje comunitario, previa notificación a la comunidad de propietarios, con el coste correspondiente a cargo del interesado. La ITC-BT-52 establece las condiciones técnicas aplicables a estas instalaciones. Sin embargo, esta regulación no proporciona por sí misma una solución equivalente para los propietarios que estacionan habitualmente en la vía pública.
Esta diferencia adquiere especial importancia en lo que respecta a las necesidades eléctricas de cada tecnología, ya que los cargadores rápidos de corriente continua de 150 kW requieren una potencia considerablemente superior a la de los equipos de corriente alterna de 7,4 u 11 kW. Además, las conexiones a la red pueden prolongar notablemente los plazos de instalación, hasta el punto de que Iberdrola ha señalado que determinados proyectos conectados en media tensión necesitan alrededor de dos años para entrar en servicio.
En consecuencia, los sistemas que se están implantando en otros países europeos proponen complementar las estaciones rápidas con una red de cargadores de menor potencia distribuidos por las zonas residenciales, con el fin de suministrar energía durante las horas en las que los vehículos permanecen estacionados. No obstante, su extensión a España dependería de posibles adaptaciones regulatorias, de la capacidad de las redes eléctricas locales y de cómo se gestione el uso de las plazas públicas de aparcamiento.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez.




















