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- Introducción.
La clase desarrolla por que los vehículos eléctricos están mejor protegidos ante los ladrones, y los evitan por razones muy interesantes.
- Los coches eléctricos son menos propensos a ser robados.
Los vehículos eléctricos han dejado de ser considerados una alternativa. Es un hecho incontrovertible que el número de vehículos eléctricos en circulación por nuestras carreteras está en aumento. La gama de vehículos abarca desde motocicletas hasta camiones, incluyendo turismos. A lo largo del tiempo, se han discutido ampliamente las ventajas e inconvenientes de estos vehículos, sin embargo, no se había mencionado previamente que los coches eléctricos son inmunes al robo. Según un estudio reciente, los vehículos eléctricos exhiben una menor propensión a ser objeto de robo en comparación con otros tipos de vehículos.
Si bien las estadísticas públicas muestran un modesto aumento en la cantidad de vehículos robados, es importante destacar que las mismas publicaciones subrayan que los delincuentes no muestran interés en los automóviles impulsados por baterías. Estos últimos parecen no ser percibidos por los demás. Este fenómeno ha suscitado un debate entre los propietarios sobre la eficacia de la tecnología de los eléctricos como sistema antirrobo.

- Según las cifras, se ha producido un repunte en el robo convencional.
Según el último informe de criminalidad publicado por el Ministerio del Interior de España, en el año 2025 se registraron un total de 33.032 sustracciones de vehículos. La cifra representa un incremento del 0,2% con respecto al año anterior, lo que supone una ligera subida. Esta cantidad representa el promedio diario de vehículos robados. El problema continúa siendo una realidad, a pesar de los avances tecnológicos que han sido implementados en los vehículos, como es el caso de los sistemas de protección cada vez más avanzados. En Alemania, los datos tampoco son favorables.
De acuerdo con el estudio más reciente publicado por la máxima autoridad del tráfico en Alemania, la BKA, en el año 2024 se registraron más de 16.000 turismos que permanecieron en busca y captura tras ser robados. Este dato supone un incremento respecto a periodos anteriores, con un aumento del 1,3 %. No obstante, es importante señalar que el contraste con los modelos eléctricos es significativo. Si bien los vehículos todoterreno y berlinas de lujo con motor de combustión siguen siendo los principales objetivos de las organizaciones criminales, los vehículos eléctricos rara vez figuran en la lista de los más buscados.
La logística internacional desempeña un papel de suma importancia en este desequilibrio. En efecto, una proporción significativa de los automóviles sustraídos en Alemania y España son destinados a mercados secundarios en Europa del Este, el Norte de África y Oriente Medio. En dichas regiones, la infraestructura de carga eléctrica sigue siendo un área de oportunidad, lo que dificulta la movilidad, carga y, en particular, la reventa de los vehículos eléctricos robados a un precio que justifique el riesgo del delito.
- El factor tecnológico constituye una barrera de entrada.
El problema no se limita únicamente a la disponibilidad de tomas de corriente, sino que también se ve afectada por la propia arquitectura digital de los sistemas eléctricos, lo que complica aún más la situación. Estos vehículos están dotados de una mayor conectividad, lo que permite una localización remota más persistente, un aspecto que resulta perturbador para los ladrones tradicionales. No obstante, los delincuentes están actualizando sus métodos y empleando técnicas avanzadas para eludir la seguridad de numerosos modelos actuales.
Cada vez es más frecuente que los delincuentes hagan uso de amplificadores de señal para engañar al sistema del vehículo y hacer creer que la llave se encuentra en las proximidades, permitiendo así abrir y arrancar el coche sin necesidad de forzar ninguna pieza. Es pertinente mencionar que los automóviles eléctricos no requieren la extracción de la llave para abrirse, lo cual representa una característica de seguridad y conveniencia.
En ciertos casos, como en el de Tesla, el control físico es sustituido por una tarjeta. Una vez perpetrado el hurto, se procede a la utilización de dispositivos bloqueadores de señal GPS con el fin de obstaculizar el rastreo de la ubicación del vehículo por parte del propietario o de las fuerzas del orden. Ante las dificultades para comercializar el vehículo completo, algunas bandas delictivas están optando por el robo de piezas específicas en lugar de intentar vender el automóvil en su totalidad.

- El mercado negro y la "ansiedad de carga" del ladrón.
Es digno de mención que la denominada «ansiedad de autonomía» afecta igualmente a los delincuentes, lo cual presenta una ironía casi poética. El hurto de un vehículo eléctrico requiere una meticulosa planificación que contemple la selección estratégica de las estaciones de carga durante la fuga. Es importante destacar que estas estaciones suelen estar equipadas con sistemas de vigilancia y control de acceso, como cámaras y procesos de identificación digital, que son fundamentales para activar el proceso de carga de manera segura y eficiente. Para un delincuente que busca pasar desapercibido, detenerse 30 minutos en un cargador representa una exposición que puede no estar dispuesto a asumir.
Asimismo, el interés del mercado negro en regiones como el sudeste de Europa o Asia occidental se centra en la actualidad en los componentes de combustión. Los motores eléctricos y las baterías de gran formato presentan mayores dificultades para ser colocados de forma anónima y requieren de un conocimiento técnico especializado para su manipulación tras el hurto, lo que reduce significativamente el margen de beneficio para las bandas organizadas.
- Un menor riesgo para las aseguradoras y los propietarios.
Esta tendencia tiene un impacto directo en el bolsillo del consumidor, específicamente en lo que respecta a las pólizas de seguro. Si un modelo es menos propenso al hurto, el riesgo para la aseguradora se reduce, lo que a largo plazo debería reflejarse en primas más reducidas para los vehículos eléctricos en comparación con sus equivalentes de gasolina o diésel de alta gama.
En conclusión, si bien el robo de vehículos constituye un problema en aumento en Alemania, España y gran parte de Europa, la movilidad eléctrica ofrece, por el momento, una capa adicional de seguridad debido a la falta de interés delictivo. Mientras la infraestructura global de carga no alcance el mismo nivel que la de los combustibles fósiles, el vehículo eléctrico seguirá siendo percibido como una opción menos atractiva para los delincuentes y, simultáneamente, se consolidará como una herramienta valiosa para aquellos que buscan mejorar su calidad de sueño.
- Gracias por su tiempo.
La clase ha desarrollado por que los vehículos eléctricos están mejor protegidos ante los ladrones, y los evitan por razones muy interesantes, hasta pronto.
Escrito por José Miguel Fernández Gómez




















