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4 de noviembre de 2026

El caso real del fracaso del camión de hidrógeno de recogida de basuras en Heidelberg

            La apuesta por el hidrógeno prometía transformar la recogida de residuos en Heidelberg, una ciudad alemana que en 2023 incorporó a su flota municipal un camión de basura equipado con una pila de combustible. El vehículo, adquirido por casi 1.200.000 euros, debía demostrar la viabilidad de esta tecnología como sustituto del diésel en uno de los entornos de transporte urbano más exigentes. No obstante, apenas tres años después de su presentación, el Ayuntamiento ha decidido abandonar su sistema de propulsión original y sustituirlo por uno convencional.

            Esta determinación se ha tomado en respuesta a dificultades de fiabilidad que han dificultado la utilización regular del camión desde su incorporación al servicio. De acuerdo con la documentación municipal, el vehículo ha permanecido inactivo durante aproximadamente el 64% de los días registrados entre 2023 y agosto de 2026. La situación ha alcanzado tal magnitud que el consistorio ha aprobado una partida adicional de 240.000 euros para instalar un nuevo chasis con motor diésel y recuperar su capacidad operativa.

            El proyecto originalmente se había concebido con expectativas muy diferentes. El Ayuntamiento adquirió el camión en 2022 por 1.199.981 euros, de los cuales 744.241,50 euros procedían de una subvención pública vinculada al programa H2Rivers. Su presentación oficial tuvo lugar en marzo de 2023, cuando las autoridades municipales lo presentaron como un avance significativo hacia una gestión de residuos sin emisiones locales. Por lo tanto, el vehículo debía servir también para comprobar las posibilidades del hidrógeno en condiciones reales de funcionamiento.

Un camión de casi 1.200.000 euros que estuvo parado el 64% del tiempo.

            Los resultados obtenidos por el Ayuntamiento ponen de manifiesto las discrepancias existentes entre las expectativas iniciales y la realidad. Entre el año 2023 y el 7 de agosto de 2026 se contabilizaron 833 días de actividad potencial. Sin embargo, el camión únicamente pudo trabajar durante 300 días, mientras que los 533 días restantes se distribuyeron entre 346 jornadas en el taller y 187 días adicionales de inactividad. Esto representa una tasa de indisponibilidad del 63,99%.

            Es sumamente alarmante que la situación se haya deteriorado progresivamente con el tiempo. En el año 2023, el vehículo permaneció inactivo el 43,87% de los días registrados, mientras que en el año 2024 este porcentaje aumentó hasta el 53,75%. Un año después, la situación experimentó un deterioro significativo: durante todo 2025, solo pudo prestar servicio durante 41 de los 220 días contabilizados. En consecuencia, dicho sistema permaneció fuera de funcionamiento durante el 81,36% del período analizado.

            Los datos provisionales de 2026 no reflejan una recuperación significativa. Hasta el 7 de agosto, el camión había acumulado 73 jornadas en el taller y otros 52 días parado, frente a únicamente 23 días de servicio efectivo. Esta situación indica una tasa de inactividad del 84,46%, la más alta registrada desde la implementación inicial del sistema. Con el propósito de garantizar la recolección de residuos, los servicios municipales se han visto obligados a recurrir de manera recurrente a un vehículo antiguo de reserva.

            Ante esta situación, el Ayuntamiento encargó una evaluación técnica para determinar si todavía era posible recuperar la fiabilidad del camión. Tras una evaluación exhaustiva, las conclusiones obtenidas resultaron desfavorables. Los responsables municipales han determinado que el vehículo no alcanzará un funcionamiento permanentemente fiable. La administración ha confirmado, asimismo, que ha consultado con otros operadores municipales y que varios de ellos han comunicado problemas y periodos de inactividad comparables en sus propios camiones de hidrógeno.

Gastarán otros 240.000 euros para convertirlo a diésel.

            La solución adoptada por Heidelberg consiste en preservar una parte del camión y reemplazar su sistema de propulsión por completo. Para ello, el Ayuntamiento procederá a la adquisición de un nuevo chasis equipado con un motor convencional, sobre el cual se instalará la estructura destinada a la recogida de residuos, así como el mecanismo de elevación de contenedores que el vehículo ya posee. El antiguo chasis de hidrógeno será reutilizado como fuente de piezas de recambio para la flota municipal.

            La operación tendrá un coste estimado de 240.000 euros, una cantidad que el Ayuntamiento considera más asumible que la adquisición de otro camión de basura. De acuerdo con los cálculos municipales, la adquisición de uno nuevo de características comparables conllevaría un desembolso aproximado de 426.200 euros. De esta manera, la reutilización de la carrocería y la sustitución del sistema de propulsión permitirán evitar un gasto adicional de 186.200 euros en comparación con la adquisición de un vehículo completo.

            El Comité Principal y de Finanzas del Ayuntamiento aprobó por unanimidad la financiación de esta reconversión el pasado 30 de septiembre. Sin embargo, la transición hacia el diésel aún no se ha concretado. El consistorio estima que será necesario un período aproximado de doce meses para recibir el nuevo chasis y completar los trabajos, los cuales serán llevados a cabo por una empresa especializada. La dotación presupuestaria correspondiente se prevé para el año 2027.

Un proyecto de hidrógeno que no ha cumplido las expectativas.

            El camión ha sido desarrollado sobre la base de un Mercedes-Benz eEconic, equipado con un sistema eléctrico respaldado por una pila de combustible de hidrógeno y una estructura de recogida de residuos de Zöller-Kipper. El vehículo contaba con cuatro depósitos de hidrógeno con una capacidad de 16,8 kilogramos cada uno, así como una pila de combustible de 30kW. Según los datos técnicos, la autonomía del vehículo rondaba los 250 kilómetros, lo cual es suficiente para cubrir numerosas rutas municipales de recogida de basura.

            Su incorporación se enmarca en el proyecto H2Rivers, una iniciativa destinada a fomentar el uso del hidrógeno en la región alemana de Rin-Neckar, en la que también participan las ciudades de Mannheim y Ludwigshafen, que recibieron vehículos similares. El objetivo principal consistía en avanzar hacia una movilidad con menos emisiones y obtener experiencia práctica con una tecnología que se encontraba en una fase inicial de desarrollo para el transporte pesado.

            El caso de Heidelberg evidencia las complejidades que pueden surgir al implementar una tecnología aún en etapa de desarrollo en servicios que requieren una alta disponibilidad. La documentación municipal acredita las averías y el elevado tiempo de inactividad. Sin embargo, no se proporciona información detallada sobre los componentes que han causado los fallos ni se ha realizado un análisis de la posibilidad de reconvertir el sistema a uno exclusivamente eléctrico de batería. Cabe señalar que, si bien se ha confirmado la inversión de casi 1.200.000 euros en un camión propulsado por hidrógeno, la ciudad ha optado por destinar otros 240.000 euros para revertir esa inversión y regresar al uso de diésel.

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